Cuando el primer sentamiento de la Puebla de los Ángeles fue edificado en el año de 1531, los primeros pobladores españoles no pudieron adaptarse y las inundaciones los obligaron a cambiar de lugar al que actualmente ocupa el Centro Histórico. cabe añadir que no hay un registro archivístico que de fe de lo ocurrido y la fecha de la primera misa en Puebla, un 16 de abril, y la zona de la fundación, aún está en debate, pero estos problemas no evitaron que se asentaran los primeros poblanos en el valle de Cuetlaxcoapan, nombre en náhuatl que significa “lugar donde las serpientes cambian de piel”.
Si rascas un poco en las tierras de esta ciudad, es posible que surja una serpiente de agua que se escabulle entre la tierra. Algunos niños de los noventa del siglo veinte y más para atrás identificábamos a las verdes como no venenosas y a las coloridas como peligrosas, pero esas eran las más valiosas.
Serpientes en vitrinas
Pero actualmente es más difícil que aparezcan en la mancha urbana. Aun así, en la capital, es posible visitar un serpentario al interior del Museo viviente, en su nueva sede de la 5 oriente 402 en el Centro Histórico de Puebla, actualmente, el espacio es residencia de 70 especies entre tipos de serpiente, reptiles, anfibios y arácnidos en tres salas: nocturnario, serpentario e insectario.
Otro sitio cerca de la capital es Africam Safari, donde tienen un sistema de monitoreo de las especies nativas cercanas a la laguna de Valsequillo.
Nuevas serpientes
Siguiendo su vocación bífida, este mismo año fue identificada en el estado una nueva especie de serpiente en la cuenca del Río Balsas. Este afluente serpentea por la ciudad angelopolitana con el nombre de Río Atoyac. Nace como un hilito de agua como el Zahuapan en Tlaxco y se decanta en el Océano Pacífico.
La serpiente nombrada como Yakacoatl tlalli es nueva para la ciencia y pertenece a un género desconocido, lo que remarca su singularidad evolutiva. Por su morfología, los especialistas identifican algunas adaptaciones que sugieren un estilo de vida principalmente subterráneo.
“Forma parte de la tribu Sonorini, un grupo de serpientes que pasan gran parte de su vida bajo tierra, lo que ha dado lugar a adaptaciones anatómicas muy particulares. En este caso, se observa una reducción de escamas en la cabeza, así como un rearreglo y fusión de los huesos del cráneo, modificaciones que le permiten excavar el suelo de manera más eficiente. Además, presenta una escama en forma de pala que asemeja una nariz, considerada una adaptación clave para desplazarse en ambientes subterráneos”, explicó Cisneros Bernal para Gaceta UNAM.

La serpiente Yakacoatl tlalli fue identificada por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre ellos Oscar Flores Villela, Gustavo Campillo García, Ricardo Palacios Aguilar y Antonio Yolocalli Cisneros Bernal, de la Facultad de Ciencias. También colaboraron Carlos Hernández Jiménez y Óscar Olivares Loyola, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; Eric N. Smith, de la Universidad de Texas en Arlington, y Cristian Hernández-Morales, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).












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