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El deshielo del Himalaya es uno de los 560 desastres más que estima la ONU

El deshielo del Himalaya es uno de los 560 desastres más que estima la ONU

Comunidades aisladas, familias desplazadas, miles de desaparecidos y cientos de muertos fueron las consecuencias de las inundaciones y enormes deslizamientos de tierra que provocó un colapso glaciar en los valles del Himalaya.

El pasado miércoles 26 de agosto, comunidades de Nepal y China ubicadas en las faldas del Himalaya se vieron azotadas por una avalancha de agua, lodo y rocas. A las 8:37 de la mañana, una ladera situada en lo alto de la cordillera se desplomó.

El derrumbe fue tal que los instrumentos sísmicos lo registraron como un evento de magnitud 5.2, confundiéndolo inicialmente con un terremoto.

El lecho rocoso situado debajo de un glaciar cedió y arrastró una enorme masa de hielo y roca unos 1200 metros hacia el fondo del valle.

Agua, sedimentos y enormes rocas se precipitaron hacia los ríos, arrasando pueblos y localidades situados a lo largo de una de las rutas comerciales más importantes entre Nepal y China. En una de las estaciones de monitoreo, el nivel del agua aumentó hasta nueve metros en apenas media hora.

De acuerdo con las autoridades nepalíes, con el respaldo del Departamento de Meteorología y el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, el colapso sucedió en la montaña Langtang Lirung, en Nepal, lo que bloqueó el río Lhende, formando una presa temporal cuya ruptura liberó la devastadora inundación.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, expresó el miércoles su solidaridad con las víctimas y sus familias. La tragedia golpea a una región que ya ha sufrido en repetidas ocasiones los efectos de fenómenos naturales mortales.

Desde abril de 2015, un terremoto de magnitud 7.8 dejó más de 8800 muertos en Nepal y devastó numerosas comunidades de montaña. Diez años más tarde en octubre de 2025, las lluvias torrenciales volvieron a provocar inundaciones y deslizamientos de tierra en el este y el centro del país, afectando a más de 30.000 personas.

Desastres naturales, cómo este, suceden al mismo tiempo que la ONU advierte del rápido aumento de los riesgos asociados a los fenómenos extremos.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) estima que el mundo podría sufrir 560 desastres de mediana o gran magnitud al año de aquí a 2030.

“Se prevé que el número de desastres en todo el mundo aumente un 40% entre 2015 y 2030, como consecuencia del cambio climático y de una subestimación sistemática de los riesgos”, advierte el organismo.

Una investigación reciente realizada por el programa Global Mountain Safeguard (GLOMOS), perteneciente al Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas, analizó 493 inundaciones de este tipo, desde los primeros registros disponibles hasta 2024. Los resultados muestran que estos fenómenos se han vuelto aproximadamente cinco veces más frecuentes desde 1950, pasando de un promedio de 7 a 34 por década.

Otros expertos señalan que las avalanchas y los colapsos de glaciares no pueden prevenirse por completo, pero sí es posible reducir sus impactos ya que muchos se originan en zonas remotas del Tíbet antes de afectar a Nepal

Con sistemas de alerta temprana en valles vulnerables y alrededor de lagos glaciares se pueden monitorear los cambios en las condiciones del entorno y proporcionar tiempo valioso para llevar a cabo evacuaciones.

El distrito de Rasuwa, situado a unos 80 kilómetros al norte de Katmandú, ha sido uno de los más afectados. Entre las localidades damnificadas figuran Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi. Esta última se encuentra a las puertas del valle de Langtang, frecuentado por excursionistas, montañeros y peregrinos.

Con familias desplazadas y servicios esenciales interrumpidos, la última cifra de desaparecidos según información oficial, hasta el viernes se han contabilizado 1.924 personas estaban desaparecidas en Nepal y al menos 389 muertos.

Dado que numerosas carreteras y varios puentes han quedado destruidos, gran parte de las operaciones debe realizarse ahora por vía aérea.

Los equipos de rescate deben llegar hasta comunidades que han quedado inaccesibles por carretera, las dificultades de acceso, los cortes de comunicaciones y las limitaciones logísticas complican las labores de rescate.

Con información de ONU Noticias.

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