El recorte de producción anunciado por Volkswagen Puebla ya comenzó a repercutir en empresas proveedoras de la industria automotriz, donde trabajadores han reportado despidos y reducciones de personal tras la eliminación indefinida de uno de los tres turnos de ensamble de los modelos Jetta y Tiguan.
En la planta de Cuautlancingo, el ajuste derivó en 786 bajas laborales. De acuerdo con la información reportada, 611 corresponden a trabajadores técnicos y obreros con menos de cuatro años de antigüedad, mientras que otras 175 salidas se realizaron mediante retiros voluntarios o esquemas de jubilación.
El impacto se ha extendido a la cadena de suministro. NUIM CAM dio de baja a 50 trabajadores el pasado 1 de septiembre, quienes denunciaron que las liquidaciones recibidas serían insuficientes. En Logística Sesé México, inicialmente se reportaron al menos 25 despidos y existe una previsión de que el ajuste pueda alcanzar hasta 200 puestos.
A este panorama se suman trabajadores de Fastek, quienes señalaron recortes de personal sin recibir, según sus testimonios, las liquidaciones correspondientes conforme a la legislación laboral.
La dimensión del impacto todavía está en disputa. Mientras estimaciones de organismos empresariales ubican entre 3 mil 200 y 3 mil 900 los empleos indirectos en riesgo dentro de la red de proveeduría, otras voces han advertido que la afectación económica podría ser mayor si se considera el menor consumo de trabajadores y familias que dependen directa o indirectamente de esta industria.
El escenario también ha obligado a plantear alternativas para los trabajadores afectados. La Canacintra Puebla y el Gobierno estatal preparan esquemas de vinculación para buscar espacios laborales para personal técnico especializado en otras empresas de la región.
El problema, sin embargo, no es sencillo de resolver. Una parte de los trabajadores que salen de Volkswagen cuenta con capacitación y experiencia específica en procesos automotrices, además de salarios que pueden ser superiores a los ofrecidos por otras industrias locales.
Por ahora, el sindicato de Volkswagen mantiene la expectativa de que las bajas de 611 trabajadores puedan ser temporales. El acuerdo contempla buscar su reincorporación en 2027, cuando está prevista la producción del nuevo Golf, en versiones híbrida y de combustión.
Mientras esa posibilidad llega, el ajuste de Volkswagen ya dejó de ser un asunto exclusivo de la armadora y empieza a sentirse en una cadena de empresas y trabajadores cuya actividad depende, en buena medida, del ritmo de producción de la planta poblana.










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