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Sheinbaum pide proteger al lobo mexicano ante orden de Trump

Sheinbaum pide proteger al lobo mexicano ante orden de Trump

La presidenta Claudia Sheinbaum planteó reforzar la coordinación con Estados Unidos para conservar al lobo mexicano (Canis lupus baileyi), luego de que el gobierno de Donald Trump ordenara revisar su protección bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción.

Durante la Mañanera del Pueblo de este lunes 7 de septiembre, Sheinbaum señaló que se trata de una especie compartida por ambos países y llamó a mantener los esfuerzos para su conservación.

“Es una especie que está en ambos países y tiene protección en México […] Es una especie que tenemos que conservar”, afirmó.





La postura de la mandataria ocurre tres días después de que Trump firmara una orden ejecutiva para respaldar al sector ganadero estadounidense. El documento instruye al secretario del Interior, Doug Burgum, a determinar en un plazo de 90 días si el lobo gris y el lobo mexicano cumplen con los criterios para reducir su nivel de protección (downlisting) o retirarlo de la lista federal (delisting).

La orden también plantea preparar recomendaciones legislativas para modificar su estatus y trabajar con los estados para revisar sus propias medidas de protección. Además, contempla cambios en los criterios para autorizar la eliminación letal de ejemplares cuando representen una amenaza para el ganado o la seguridad de las personas.

Trump coloca al lobo bajo presión ganadera

La medida forma parte de la política de Trump para apoyar a los ganaderos de Estados Unidos, particularmente ante los conflictos por ataques de lobos al ganado.

En Arizona y Nuevo México, donde existen poblaciones de lobo mexicano en libertad, autoridades y productores han planteado modificar el nivel de protección de la especie.

El gobierno de Arizona informó que al cierre de 2025 había al menos 319 lobos mexicanos en libertad en Arizona y Nuevo México, una cifra que se acerca a uno de los objetivos establecidos en el programa de recuperación estadounidense.

Sin embargo, organizaciones dedicadas a la conservación cuestionan que el número de ejemplares sea suficiente para retirar la protección. También advierten sobre la limitada diversidad genética de la población, un factor que puede afectar su recuperación a largo plazo.

La orden de Trump no elimina de manera inmediata la protección del lobo mexicano. Primero debe concluir la revisión y, si las autoridades determinan que se cumplen los criterios de recuperación, comenzaría el procedimiento para reducir o retirar su protección federal.

El lobo mexicano estuvo al borde de desaparecer

El lobo mexicano es una subespecie del lobo gris que históricamente habitó zonas del norte de México y el suroeste de Estados Unidos.

Durante el siglo XX, la cacería, el envenenamiento y la persecución vinculada con la actividad ganadera redujeron drásticamente sus poblaciones.

La especie llegó a desaparecer prácticamente de la vida silvestre en México. Los últimos ejemplares fueron incorporados a programas de reproducción en cautiverio, a partir de los cuales comenzó un proceso de recuperación binacional.

México y Estados Unidos desarrollaron programas para reproducir ejemplares, intercambiar material genético, monitorear las poblaciones y liberar lobos en zonas donde habían desaparecido.

En territorio mexicano, los esfuerzos de reintroducción se concentran principalmente en zonas serranas de Chihuahua y Durango.

Una especie que cruza la frontera

El lobo mexicano forma parte de una población que históricamente se distribuyó entre ambos países. Por ello, los programas de conservación requieren intercambio de información y seguimiento de los ejemplares que viven en libertad.

Este año, Estados Unidos transfirió 12 lobos mexicanos a México como parte de los esfuerzos de recuperación de la especie.

La revisión ordenada por Trump ocurre mientras ambos países mantienen esos programas de recuperación.

México mantiene la protección del lobo mexicano y busca conservar la coordinación con Estados Unidos mientras avanza el proceso ordenado por Washington.

La decisión final sobre el estatus de la especie en Estados Unidos deberá conocerse después de la evaluación de 90 días instruida por Trump.

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