Desde la orden ejecutiva firmada el pasado viernes 4 de septiembre por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para respaldar al sector ganadero estadounidense, organizaciones protectoras de vida silvestre del país, han respondido.
El mandatario pide al Secretario del Interior, Doug Burgum, considerar la eliminación de las protecciones de la Ley de Especies en Peligro para los lobos grises y los lobos grises mexicanos. Esto en un plazo de 90 días en los que se determine que las especies cumplen con los criterios para reducir su nivel de protección (downlisting) o retirarlo de la lista federal (delisting).
El Centro para la Diversidad Biológica (Center for Biological Diversity) junto con el Western Watersheds Project, Wolf Conservation Center, WildEarth Guardians, Wild life for All, Grand Canyon Wolf Recovery Project y el Sierra Club Grand Canyon Chapter, emitieron un comunicado:
“Esta es una gran distracción para aplacar a un puñado de ganaderos y hacerles creer que los lobos son una amenaza mayor que las propias políticas del presidente Trump”, dijo Greta Anderson, subdirectora del Proyecto Western Watersheds.
“El impacto de los lobos en la industria ganadera palidece en comparación con los impactos de los recientes acuerdos comerciales y la realidad de la ganadería en el árido Oeste en condiciones climáticas cambiantes.”
Los ganaderos tienen derecho a una compensación del 100% por sus pérdidas por depredación de lobos según los programas estatales y federales.
Tanto en su comunicado como en sus redes sociales, la organización hace hincapié en que la administración Trump “debería estar financiando estas herramientas, no desperdiciando el dinero de los contribuyentes intentando matar o eliminar ilegalmente las protecciones que salvan vidas a los lobos”.
Además, los departamentos estatales de vida silvestre también brindan fondos para programas de mitigación de conflictos como la remoción de cadáveres de ganado y la equitación, que ayudan a desalentar los comportamientos de habituación.
“Los lobos mexicanos no son el problema, pero el enfoque de la administración para resolver supuestos conflictos sí lo es”.
Esto dijo Regan Downey, directora de educación y promoción del Wolf Conservation Center y agregó: “si la administración realmente quisiera apoyar a los ganaderos, daría prioridad al aumento de la financiación para iniciativas no letales destinadas a crear soluciones duraderas”.
De acuerdo con Defenders of Wildlife, la depredación de lobos representa menos del 1% de la pérdida de ganado en todo el país, significativamente menos que la del clima, la vejez y las enfermedades.
“La orden ejecutiva de hoy coloca el futuro de las protecciones contra los lobos mexicanos directamente en el bloque de corte federal e incluso ordena a los estados que eliminen sus propias protecciones” dijo Michelle Lute, doctora en conservación de lobos y directora ejecutiva de Wildlife for All.
“Instamos a el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos para basar cualquier determinación de recuperación en la mejor ciencia disponible, no en la presión política”
La misma agencia del Departamento del Interior de los Estados Unidos, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre (Fish and Wildlife Services) es responsable de administrar la Ley de Especies en Peligro de Extinción (ESA, por sus siglas en inglés) y de enlistar a los animales protegidos por la basándose en la mejor ciencia disponible.
Sin embargo, debido a presiones políticas, ha excluido a los lobos grises de su lista, despojándolos de protecciones mucho antes de que su población sea recuperada.
En Estados Unidos, el Canis lupus baileyi, mejor conocido como Lobo mexicano es subespecie del lobo gris y hasta el 2025 había alcanzado una población de 319 ejemplares, pero, a pesar de los planes de recuperación en vida salvaje, las cifras se quedan cortas con respecto a su meta.
“Una vez más vemos a esta administración intentando anular los controles y equilibrios proporcionados por las leyes ambientales fundamentales como la Ley de Especies en Peligro de Extinción para crear divisiones industriales y distraer la atención de otras malas políticas que están resultando impopulares”, dijo Leia Barnett, líder de conservación de Nuevo México para Guardianes de la Tierra Salvaje.
“Dirigir a las agencias federales a presionar a los estados para que reviertan sus propias protecciones de vida silvestre no es sólo una mala política, es un intento de eludir el mismo marco que construyó el Congreso para mantener las decisiones de recuperación de especies aisladas de los caprichos políticos” añadió.
“Los lobos mexicanos necesitan desesperadamente más cuidado y menos persecución y la orden ejecutiva de Trump hace lo contrario”
Michael Robinson, un alto defensor de la conservación en el Centro para la Diversidad Biológica agregó también: “Estamos dispuestos a demostrar ante el tribunal que eliminar de la lista a los lobos mexicanos con un fuerte aumento de las matanzas no sólo sería cruel sino también profundamente imprudente e ilegal.”
La realidad es otra
Mientras Trump emite esta orden ejecutiva, su administración busca reducir los precios récord de la carne vacuna para los consumidores, ya que los productores se han visto afectados por sequías y brotes de parásitos, sumando a esto el aumento en los precios de importación del producto.
La historia se repite
Desde finales del siglo XIX, el gobierno estadounidense lanzó una campaña para exterminar sistemáticamente a los lobos bajo los mismos argumentos de los ganaderos afectados, llevándolos al borde de la extinción.
En México, hasta el momento, no se han emitido comunicados oficiales por parte de las autoridades encargadas de la protección de la biodiversidad mexicana.










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