El Gobierno federal puso en marcha este 31 de agosto El ABC de las emociones, una estrategia dirigida a fortalecer el bienestar socioemocional de adolescentes y jóvenes, cuya aplicación en las aulas abre también el desafío de preparar a los docentes para atender situaciones que pueden rebasar su formación pedagógica.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó el programa durante la Mañanera del Pueblo, realizada en la Escuela Secundaria Técnica número 10 de la Ciudad de México, como parte de las actividades por el inicio del ciclo escolar 2026-2027.
La estrategia contempla dedicar una hora semanal al trabajo socioemocional, principalmente con estudiantes de tercero de secundaria y jóvenes de educación media superior. El objetivo es proporcionar herramientas para reconocer y expresar emociones, mejorar la convivencia y prevenir situaciones que puedan afectar la salud mental de los estudiantes.
Durante la presentación, Sheinbaum señaló que la adolescencia es una etapa marcada por cambios físicos y emocionales que requieren acompañamiento de docentes, madres y padres de familia, así como de las instituciones públicas.
El planteamiento coloca a las escuelas como un espacio de prevención y detección temprana. Sin embargo, uno de los puntos centrales para su aplicación será la preparación con la que cuente el personal docente, debido a que el acompañamiento socioemocional no sustituye la intervención de especialistas en psicología o salud mental.
La Secretaría de Educación Pública contempla materiales y acciones de formación para docentes. Como parte de la estrategia se anunció la distribución de 16 millones de guías dirigidas a estudiantes, personal educativo y familias, además de recursos didácticos para desarrollar las actividades en los planteles.
El programa también contempla capacitación para que los docentes puedan desarrollar habilidades de escucha, identificar señales de alerta y conocer las rutas de atención disponibles. La orientación oficial establece que el maestro debe acompañar al estudiante dentro de sus posibilidades, pero no asumir funciones propias de un profesional de la salud mental.
Ese límite será relevante en la operación cotidiana. Los profesores deberán incorporar las actividades socioemocionales a su dinámica escolar sin descuidar las responsabilidades académicas, administrativas y de seguimiento que ya forman parte de su trabajo.
La implementación también plantea interrogantes sobre la organización de la jornada escolar. La incorporación de una hora semanal requiere que cada plantel establezca quién estará a cargo de las actividades, cómo se distribuirán entre los docentes y de qué manera se evitará que el programa represente únicamente una carga adicional para el personal frente a grupo.
Por ahora, la información oficial no establece que esta hora implique necesariamente trabajo extraordinario para los maestros ni que vaya a sustituir una asignatura determinada. La forma en que cada escuela organice el programa será, por tanto, uno de los aspectos que deberá observarse durante su aplicación.
La estrategia busca además involucrar a las familias mediante materiales y actividades que permitan dar continuidad al acompañamiento fuera de las escuelas. El Gobierno federal plantea que la atención al bienestar emocional no recaiga exclusivamente en los planteles, sino que exista una responsabilidad compartida entre comunidad escolar, familias e instituciones.
El ABC de las emociones parte así de una problemática presente en las comunidades educativas: la necesidad de que los adolescentes cuenten con espacios para expresar lo que viven y reciban orientación ante situaciones que puedan afectar su bienestar.
El reto para las autoridades educativas será que esa intención pueda trasladarse de los materiales y lineamientos a la práctica cotidiana. Para ello, además de entregar guías, será necesario garantizar que los docentes conozcan la metodología, tengan claridad sobre sus responsabilidades y dispongan de mecanismos eficaces para canalizar los casos que requieran atención especializada.
Con el inicio del ciclo escolar 2026-2027, el programa comienza su etapa de aplicación en los planteles. Su funcionamiento dependerá no solo de los contenidos diseñados por la SEP, sino también de las condiciones en las que los docentes deberán llevarlos al aula.










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