Este martes 6 de octubre, la Fundación Patitas Enlodadas A.C. y el Observatorio Ciudadano de Protección Animal Puebla dieron a conocer que han presentado en el Congreso de Puebla una propuesta de reforma para ampliar la legislación en materia de violencia vicaria en el estado, con el fin de que se reconozca jurídicamente una realidad sobre la que ya están actuando otras entidades, que es el hecho de que “los animales con quienes una mujer mantiene un vínculo afectivo pueden ser amenazados, sustraídos, ocultados, retenidos, lesionados, abandonados o privados de la vida con la intención de dañarla, controlarla o causarle sufrimiento (sic)”.
Las organizaciones animalistas entregaron este proyecto a las diputadas Xel Arianna Hernández y Leonela Jazmín Martínez Ayala -del Partido del Trabajo y Nueva Alianza, respectivamente-, para su análisis y eventual presentación ante el pleno de este Congreso, que actualmente también tiene pendiente la exigencia -promovida por colectivas feministas como la Red Plural de Mujeres Puebla- de reformar los artículos que conforman lo que actualmente conocemos como Ley Vicaria en Puebla, para reconocer a este fenómeno como un delito autónomo en vez de como una mera agravante del del delito de violencia familiar.
La propuesta animalista no pretende que todo el maltrato animal sea reconocido como violencia vicaria, sino que parte de la realidad jurídica de México, que en los últimos años ha avanzado en el reconocimiento de los seres sintientes no humanos como sujetos de derechos y en el reconocimiento legal de las relaciones que los humanos sostenemos con ellos, pero que aún no llena todos los vacíos legales como la intersección que llega a haber entre la justica de género y la justicia animal en casos recurrentes e identificables de parejas o exparejas que agreden o buscan controlar a mujeres a través del daño, la retención o la amenaza a los animales con los que tienen vínculos de familia multiespecie y un rol de cuidadoras, equiparables a los de una madre con sus hijos, hijas e hijes, ya que ellas también maternan, pero lo hacen con respecto a animales no humanos a los que incluso reconocen como perrijos o gatijos, en el caso de perros y gatos, o con algún otro concepto, como avehijos o reptilijos, en los casos de otras especies como aves o reptiles.
El Observatorio Ciudadano de Protección Animal Puebla ha explicado en sus redes sociales, que este proyecto no parte de cero, sino que ya hay antecedentes del “reconocimiento de la violencia ejercida contra una mujer a través del vínculo con un animal” en el Estado de México, Tlaxcala y Yucatán, y que Puebla podría convertirse en el cuarto estado en dar este paso por la ampliación de la justicia para las mujeres y para los animales.
Vale la pena mencionar que la violencia vicaria no es la única forma de agresión en la que la violencia de género se cruza con la violencia contra los animales. En este medio, InfoQuórum, hemos documentado diversos casos en los que los mecanismos para dañar a las mujeres se ejecutan a través de la crueldad animal, como un reporte que nos fue hecho llegar (a través de la organización TAC, Una Protección al Ambiente A.C.) en enero de 2023, sobre un sujeto que enviaba mensajes a números de contacto de mujeres que buscaban a mascotas extraviadas en Tehuacán, para extorsionarlas exigiéndoles realizar videollamadas de carácter sexual, bajo la amenaza de que de no hacerlo, no les daría información sobre los animales y ellos quedarían en una situación de peligro. Así mismo, encontramos casos de defensoras de animales expuestas de manera más fuerte a la violencia de género, como ocurrió con la rescatista María Monserrat Zacatelco Meléndez, quien fue víctima de feminicidio, en la ciudad de Puebla, en marzo de 2021, cuando un narcomenudista la privó de la vida al acudir a un domicilio a rescatar a perros que eran usados en peleas clandestinas. Ejemplos que muestran que la violencia de género y la violencia contra los animales llegan a tener coincidencias que aún no son tratadas de manera específica en la ley.














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