Del desafío de Lula al avance de la ultraderecha en Brasil

Del desafío de Lula al avance de la ultraderecha en Brasil

El presidente brasileño aseguró en julio que la extrema derecha no volvería al poder; dos meses después, Flávio Bolsonaro quedó primero y disputará con Lula la Presidencia el 25 de octubre.

El escenario electoral de Brasil tomó un nuevo rumbo respecto al desafío que Luiz Inácio Lula da Silva lanzó en julio contra la extrema derecha. Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), terminó al frente de la primera vuelta presidencial y llegará al balotaje con una ventaja de 1.87 puntos sobre el actual mandatario.

Con el 100 por ciento de las urnas escrutadas, el senador obtuvo 47.03 por ciento de los votos válidos, frente al 45.16 conseguido por Lula, de acuerdo con el Tribunal Superior Electoral (TSE). En términos absolutos, la diferencia fue de poco más de 2.2 millones de sufragios.

Sin embargo, el resultado no representa una victoria definitiva para el candidato bolsonarista. Ninguno de los dos contendientes alcanzó la mayoría absoluta, por lo que la disputa presidencial se trasladará a una segunda vuelta el próximo 25 de octubre.

El desafío de Lula a la derecha

El resultado cobra especial relevancia por las declaraciones que Lula pronunció el 31 de julio durante una convención del Partido de los Trabajadores (PT) en Ceará.

“Mientras yo viva, la extrema derecha no volverá a gobernar este país”, afirmó entonces el presidente brasileño, en un discurso marcado por la defensa de la soberanía nacional y el rechazo a cualquier injerencia extranjera.

En aquella intervención también se refirió directamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al mandatario argentino, Javier Milei, ambos identificados con posiciones de derecha.

“Si quiere venir Trump, que venga. Si quiere venir Milei, que venga. Venga quien quiera. Yo no quiero ayuda de fuera”, sostuvo Lula, antes de señalar que la única ayuda que buscaba era la del pueblo brasileño.

Aquella postura adquirió una dimensión distinta después de la primera vuelta. Dos meses más tarde, las urnas colocaron precisamente al candidato del bolsonarismo en el primer lugar de la contienda presidencial.

El bolsonarismo mantiene una base electoral sólida

Más allá de la carrera por la Presidencia, los resultados del 4 de octubre evidenciaron que el movimiento político construido alrededor de Jair Bolsonaro conserva una estructura electoral considerable.

El Partido Liberal fortaleció su presencia en el Congreso, mientras distintas fuerzas de derecha y centroderecha obtuvieron resultados favorables en gobiernos estatales. El avance legislativo, además, podría convertirse en un factor relevante para la gobernabilidad si Flávio consigue imponerse en la segunda vuelta.

El desempeño del candidato también resulta significativo porque Jair Bolsonaro no apareció en la boleta presidencial. Aun así, su hijo consiguió concentrar una parte importante del voto identificado con el bolsonarismo y colocarse por delante de Lula.

Ahora, Flávio deberá buscar los sufragios de los candidatos que quedaron fuera de la contienda, particularmente aquellos provenientes de sectores conservadores y de derecha que podrían inclinarse por su candidatura.

Lula deberá remontar la diferencia

Para el presidente brasileño, el primer turno representa un revés frente a las expectativas que mantenía el oficialismo. No obstante, la distancia entre ambos candidatos es suficientemente estrecha para mantener abierta la competencia.

Lula obtuvo 45.16% de los votos válidos, apenas 1.87 puntos por debajo de Flávio. Por ello, durante las próximas semanas tendrá que ampliar su respaldo entre los electores que no votaron por ninguno de los dos finalistas.

Además, la abstención será otro elemento de la contienda. Millones de brasileños no acudieron a las urnas en la primera vuelta, de modo que ambos bloques políticos buscarán movilizar a esos electores el 25 de octubre.

El escenario también obliga a las fuerzas progresistas a replantear su estrategia frente al crecimiento de la derecha. Para el PT, ya no se trata de sostener la ventaja que algunas encuestas anticipaban antes de la elección, sino de recuperar terreno y evitar que el bolsonarismo vuelva a ocupar el Palacio de Planalto.

Una disputa con efectos regionales

La definición presidencial brasileña tendrá repercusiones que van más allá de sus fronteras. Brasil es la mayor economía de América Latina y uno de los principales actores políticos y diplomáticos de la región.

Por esa razón, un eventual regreso del bolsonarismo al gobierno federal podría modificar las prioridades de Brasil en asuntos como la relación con Estados Unidos, China y los BRICS, así como su posición frente a la protección de la Amazonia y otros temas de alcance regional.

En contraste, Lula busca mantener al país dentro de una orientación política que ha privilegiado la cooperación con otras naciones del Sur Global y una mayor autonomía frente a las potencias internacionales.

Así, la frase pronunciada por Lula en julio adquiere ahora un nuevo significado político: la extrema derecha todavía no ha regresado al gobierno, pero su candidato consiguió el primer lugar en la elección y tiene abierta la posibilidad de hacerlo.

La decisión final quedará en manos de los electores brasileños el próximo 25 de octubre, cuando Lula y Flávio Bolsonaro vuelvan a enfrentarse en las urnas.

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