A cinco años, tres meses y veintidós días de un acto criminal que conmocionó a la comunidad filosófica a nivel nacional, la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla informó, este viernes 03 de abril de 2026, que obtuvo sentencia condenatoria de 70 años de prisión contra Gustavo N. y Jaime N., responsables del homicidio de Adrián Salas Carreón, de 35 años de edad y estudiante del Doctorado en Filosofía Contemporánea de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), y del intento de feminicidio y violación de Hamaday Mejía Hernández, egresada de la Maestría en Filosofía en la misma Facultad y pareja de Adrián; hechos ocurridos el 12 de diciembre de 2020, en el municipio de Cuautinchán, Puebla, donde se encontraban Adrián y Hadamay, ayudando a un familiar a trabajar en el inventario de una bodega cercana a la presa de Valsequillo.
Por medio del Boletín de Prensa No. 149, la Fiscalía informó además de haber sido condenados por los crímenes de feminicidio en grado de tentativa, homicidio calificado y violación, la pena de 70 años también integra delitos contra la salud y robo de vehículo, y se agregaron multas económicas diferenciadas y el pago de la reparación del daño, además de negarles beneficios de conmutación de la pena y suspender sus derechos políticos y civiles
El asesinato de Adrián y el brutal ataque sufrido por Hadamay, quien fue agredida sexualmente frente a su pareja, mientras él era golpeado y cortado con un arma blanca, marcó profundamente a la comunidad de Filosofía de la BUAP, pues ambos eran miembros muy conocidos y amados por sus profesores, alumnos y compañeros, y el crimen que atravesó sus existencias culminó un año marcado por la violencia contra la población universitaria de Puebla, pues en febrero de 2020 se realizaron las marchas más grandes en la historia contemporánea de Puebla, cuando miles de universitarios de todo el estado se manifestaron por semanas contra la violencia tras el asesinato en Huejotzingo de dos estudiantes de intercambio de origen colombiano, de la Facultad de Medicina de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), Ximena Quijano Hernández y José Antonio Parada; un estudiante de Medicina de la BUAP, Francisco Javier Tirado Márquez; y otro veinteañero, que era estudiante del sistema semi escolarizado y trabajaba como conductor de UBER, Manuel Vital Castillo; en un caso que dejó al descubierto decenas de crímenes más sufridos por estudiantes a lo largo de los años recientes, y que provocó movilizaciones y paros que sólo se detuvieron por la crisis global causada por la pandemia de Covid-19, que obligó a sostener un encierro que no detuvo las muertes violentas de universitarios, ya que en los meses siguientes, fueron asesinados en asaltos Christopher Ramírez Serafín, estudiante de Odontología, y Aldo Padilla Cid, recién egresado con méritos de la preparatoria Emiliano Zapata de la BUAP.

En múltiples pronunciamientos emitidos por las distintas unidades académicas, publicaciones y organizaciones pertenecientes o afiliadas a la FFyL de la BUAP, como la Fundación Atenea y la revista de cine y filosofía Ojo Pineal; además de en los posicionamientos de facultades y sociedades de Filosofía de todo el país, como la Comunidad Mexicana de Estudiantes de Filosofía; se destacó que la privación de la vida de Adrián y el ultraje sufrido por Hadamay (que pasó semanas hospitalizada tras haber sido dejada por muerta por sus agresores) lastimó a la comunidad académica a nivel nacional, pero también evidenció la alta vulnerabilidad en la que se encuentra la población en general frente a la criminalidad.
“La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla se encuentra nuevamente de luto por causa de la criminalidad que campa en el estado de Puebla, y en esta ocasión las víctimas de la violencia fueron dos compañeros de nuestra Facultad de Filosofía y Letras: Adrián Salas Carreón y Hadamay Mejía Hernández, quien logró sobrevivir pero fue ultrajada y herida de gravedad […] para el mundo, el 2020 es el año de la pandemia, pero para la comunidad estudiantil del estado de Puebla es también el año de la lucha aún inconclusa por la transformación de nuestra violenta realidad”, escribió el equipo de la revista Ojo Pineal.
Sin posibilidades de realizar manifestaciones físicas debido al encierro sanitario por el Covid, durante semanas la comunidad filosófica manifestó su indignación por medio de vídeos, fotos de carteles tomadas desde casa y pronunciamientos en foros a distancia; y posteriormente, en los siguientes meses y años, mantuvieron la exigencia de justicia para Ardían y Hadamay y honraron la memoria de Adrián -recordado como un joven de gran sencillez, calidez y compromiso profesional-, dedicándole coloquios y ponencias.












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