Abril de 2026 se presenta como un mes ideal para la observación astronómica, con fenómenos que van desde lluvias de meteoros hasta galaxias visibles con telescopios modestos, además de un repaso por uno de los descubrimientos más importantes de la ciencia moderna: la radiación cósmica de fondo.
El hallazgo de esta radiación se remonta a 1964, cuando los físicos Arno Penzias y Robert W. Wilson detectaron un “ruido” constante proveniente de todas las direcciones del cielo. Tras múltiples estudios, se determinó que se trataba de radiación electromagnética remanente del Big Bang, evento que dio origen al universo hace aproximadamente 13.8 mil millones de años. Este descubrimiento les valió el Premio Nobel de Física en 1978 y se convirtió en una de las pruebas más sólidas sobre el origen del cosmos.
En cuanto a los fenómenos observables, la lluvia de meteoros de las Líridas será uno de los eventos más destacados del mes. Tendrá actividad del 16 al 25 de abril, alcanzando su punto máximo la noche del 22, con una tasa de hasta 18 meteoros por hora. Aunque su nombre remite a la constelación de Lyra, su radiante podrá ubicarse en dirección de Hércules debido al movimiento de rotación terrestre, lo que modifica la perspectiva desde la Tierra.

Otro atractivo celeste es el sistema estelar múltiple de Mizar y Alcor, visible hacia el norte en la constelación de la Osa Mayor. Este sistema podría ser incluso más complejo de lo que aparenta, ya que estudios sugieren que podría tratarse de un sistema séxtuple. Para distinguir ambas estrellas será necesario el uso de binoculares o telescopios pequeños.

En el ámbito de galaxias, abril ofrece la oportunidad de observar la espectacular Galaxia del Sombrero, descubierta por Pierre Méchain en 1781. Ubicada a unos 30 millones de años luz en la constelación de Virgo, esta galaxia destaca por su brillante núcleo y su distintiva forma, visible incluso con instrumentos modestos.

Asimismo, la imponente Centauro A, descubierta por James Dunlop en 1826, será observable durante gran parte de la noche hacia el sur-sureste. Considerada una de las galaxias más brillantes del cielo, su peculiar morfología es resultado de la fusión de galaxias y alberga un agujero negro supermasivo en su centro.

Finalmente, el mes estará acompañado por las distintas fases de la Luna, que marcarán las condiciones ideales de observación. La Luna Llena ocurrirá el 1 de abril, seguida por el Cuarto Menguante el día 9, la Luna Nueva el 17 y el Cuarto Creciente el 23. Además, el satélite natural alcanzará su punto más lejano de la Tierra (apogeo) el 7 de abril y su punto más cercano (perigeo) el 19.
Abril se consolida así como un mes que invita a mirar al cielo, ya sea para comprender los orígenes del universo o simplemente para disfrutar del espectáculo natural que ofrece el firmamento.












Deja un comentario