El parque de diversiones Selva Mágica cerró de manera definitiva este martes en Guadalajara, luego de que su operadora, Servicios Compartidos para el Entretenimiento (SECOEN), confirmara el cese de operaciones tras 38 años de actividad. La decisión dejó liquidados a 175 trabajadores y desató la protesta de proveedores que exigen el pago de adeudos pendientes por servicios prestados al recinto.
El secretario del Trabajo y Previsión Social de Jalisco, Ricardo Barbosa, confirmó que el cierre se dio en el marco de una crisis financiera de la empresa operadora a nivel nacional e internacional. El funcionario detalló que la compañía se encuentra en un proceso de suspensión de pagos en Estados Unidos y precisó que la dependencia estatal supervisó que la liquidación de los empleados se realizara conforme a derecho.
Detrás del cierre está The Dolphin Company, el grupo empresarial dedicado a la operación de parques temáticos y hábitats marinos al que Selva Mágica se incorporó en 2022. La firma atraviesa desde hace meses un proceso de reestructuración bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos, mecanismo que le permite reorganizar sus deudas mientras continúa operando, pero que en este caso derivó en el cierre de uno de sus activos más antiguos en México. El proceso ha estado marcado además por un litigio interno entre la administración actual y antiguos directivos del corporativo, disputa en la que la empresa ha señalado a Steven Strom, director independiente, y a Robert Wagstaff, director de reestructuración, como las figuras con el control reconocido dentro del procedimiento.
La controversia no se limitó al ámbito laboral. Una decena de proveedores se manifestó la tarde del cierre en el acceso principal del parque para exigir el pago de servicios pendientes, de acuerdo con reportes de medios tapatíos y con lo documentado por Milenio, que consignó la inconformidad de contratistas frente a las instalaciones. El diario detalló que los proveedores acusaron una serie de adeudos que la operadora no había saldado al momento de anunciarse la clausura, un reclamo que se sumó a la incertidumbre generada entre trabajadores y visitantes.
El terreno donde se ubica Selva Mágica, en la zona de Huentitán y junto al Zoológico de Guadalajara, pertenece al Ayuntamiento tapatío, mientras que la operación del parque siempre estuvo a cargo de una empresa privada bajo un esquema de concesión. Hasta el momento, la autoridad municipal no ha informado qué destino tendrá el predio ni si será reincorporado a un nuevo proyecto turístico o de entretenimiento.
Inaugurado en 1988, Selva Mágica se consolidó como uno de los espacios de entretenimiento familiar más reconocidos del occidente del país, con atracciones como El Titán, Los Troncos y la llamada Zona del Terror, además de programas educativos orientados a la conservación ambiental. SECOEN emitió un comunicado en el que agradeció a las familias tapatías por casi cuatro décadas de convivencia y sostuvo que el cierre se realizó cumpliendo cabalmente con cada colaborador.
El episodio expone un riesgo que trasciende Jalisco: el de los activos turísticos locales que dependen de corporativos multinacionales de entretenimiento sobreendeudados. En la región Puebla-Tlaxcala, donde operan parques temáticos y acuarios vinculados a esquemas de concesión o inversión externa similares, el caso de Selva Mágica reabre la discusión sobre qué tan expuestos están estos destinos ante decisiones tomadas fuera del país, en tribunales como los de Delaware, y ante la salud financiera de las matrices que los controlan.
Quiebra de The Dolphin Company en EUA deja sin operar a Selva Mágica










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