Festival de Cine Alemán celebra los 50 años del Punk en México y Europa

Festival de Cine Alemán celebra los 50 años del Punk en México y Europa

El punk nació como música, pero muy pronto se convirtió en algo más grande: una actitud frente al poder, una estética. A cinco décadas de aquel gesto de ruptura, el 25 Festival de Cine Alemán presenta “Cine y punk: diálogos de la disidencia”, una retrospectiva que reúne documentales y ficciones de Alemania y México para observar al punk no sólo como un género musical, sino como un movimiento cultural, político y estético capaz de transformar la manera de mirar y representar una época.

Desde las calles de las dos Alemanias hasta Ciudad Nezahualcóyotl; del Berlín dividido de los años ochenta a las escenas underground mexicanas; de los primeros punks a las mujeres y comunidades queer que hicieron suyos los principios del movimiento, las películas construyen un recorrido por distintas generaciones que encontraron en el cine una herramienta para registrar, imaginar y confrontar su realidad.

El punk alemán desde el cine

La selección alemana recupera títulos fundamentales que permiten acercarse a las primeras escenas punk, la contracultura, la juventud de Alemania Oriental, el Berlín de los años ochenta y las transformaciones sociales y políticas que atravesaron distintas generaciones.

Entre ellos se encuentra Decoder (Muscha, 1984), pieza emblemática de la contracultura alemana, donde ciertos sonidos son descubiertos como una posible herramienta de resistencia frente a los mecanismos de control.

También se presentará Nuestra juventud (Unsere Kinder) (Roland Steiner, 1989), documental realizado cuando las subculturas eran todavía un tema tabú en Alemania Oriental. Punks, skinheads, antiskinheads, góticos y neonazis aparecen frente a la cámara intentando comprender su país, su historia y su lugar dentro de una sociedad.

La programación alemana incluye además Todo es uno. Excepto el 0. (Alles ist Eins. Ausser der 0.) (Klaus Maeck y Tanja Schwerdorf, 2020), alrededor de Wau Holland y los pioneros del Chaos Computer Club; Todo saldrá bien (Alles wird gut) (Bernd Sahling, 1990), sobre un joven que intenta construir su identidad mientras a su alrededor se transforman las dos Alemanias.

Punk mexicano desde los márgenes del cine

En México, la retrospectiva reconoce a Sarah Minter, pionera del cine y el video experimental mexicano,

Nadie es inocente (1987) se adentra en Ciudad Nezahualcóyotl para seguir a un grupo de jóvenes conocidos como Los Mierdas Punk, quienes construyen alrededor de la anarquía y la música una forma de resistir y expresar sus emociones en medio de una profunda crisis económica.

Más de dos décadas después, la cineasta regresó a las mismas calles y a algunos de sus protagonistas en Nadie es inocente. 20 años después (2010), confrontando sus expectativas juveniles con el paso del tiempo, sus logros, frustraciones y las nuevas generaciones que habitaban aquellos mismos espacios.

Completa este recorrido por su obra Alma punk (1992), la historia de una joven riot grrrl obligada a desplazarse primero a Tijuana y después a Estados Unidos, en un viaje atravesado por la marginalidad, la identidad y el surgimiento de un pensamiento feminista.

Somos Mari Pepa (Samuel Kishi Leopo, 2013) encuentra en una banda adolescente de punk rock un relato sobre amistad, deseo, crecimiento y la necesidad de encontrar una voz propia.

Club Internacional Aguerridos (C.I.A.) (José Leandro Córdova, 2019) utiliza las herramientas del falso documental para sumergirse en un universo de barrio, música, drogas y violencia.

Violentas mariposas (Adolfo Dávila, 2024) encuentra en un grafitero y una cantante punk a dos jóvenes que recurren a la música y al arte callejero como formas de resistencia frente a una sociedad profundamente violenta.

Y Sex Panchitos (Gustavo Gamou, 2025) vuelve la mirada hacia tres integrantes de la legendaria pandilla Los Panchitos para observar qué ocurrió con aquellos jóvenes que marcaron la contracultura urbana de la Ciudad de México durante los años ochenta y cómo enfrentan, décadas después, la supervivencia, la libertad y la búsqueda de redención.

GOETHE ON DEMAND: LA DESOBEDIENCIA MÁS ALLÁ DE LAS SALAS

La retrospectiva “Cine y punk: diálogos de la disidencia” extenderá su recorrido más allá de las funciones presenciales a través de Goethe on Demand, la plataforma digital del Goethe-Institut. Cuatro películas estarán disponibles para ampliar la conversación sobre el punk y acercarse a algunas de las escenas, generaciones y protagonistas que hicieron de la música una forma de identidad, resistencia y transformación cultural.

B-Movie. Lujuria y sonido en Berlín Occidental 1979-1989, de Jörg A. Hoppe, Klaus Maeck y Heiko Lange, abre una ventana al Berlín previo a la caída del Muro.

Desde otro territorio, Dorfpunks, de Lars Jessen, lleva esa rebeldía a la Alemania rural de 1984, cuando el punk llega tardíamente desde Inglaterra.

La música vuelve a ser territorio de aspiración y libertad en Play it Loud! (Verschwende deine Jugend), de Benjamin Quabeck, ambientada en plena efervescencia del new wave de los años ochenta y centrada en un joven de una escena que parecía prometer que todo podía ser diferente.

Completa la selección ¡Simplemente hazlo! She-Punks de 1977 hasta hoy (Einfach machen! She-Punks von 1977 bis heute), de Reto Caduff, documental que recupera a las mujeres que hicieron suyo el principio más elemental del punk: no esperar permiso para hacer.

“Cine y punk: diálogos de la disidencia” forma parte de “Alle gegen Alles. Punk@50”, iniciativa del Goethe-Institut que conmemora internacionalmente los cincuenta años del punk con una programación dedicada a explorar su legado y su vigencia. La retrospectiva propone así algo más que mirar hacia una época determinada.

Próximamente se anunciarán la programación oficial, las películas en competencia, los invitados especiales, las sedes y las actividades que integrarán esta edición.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *