El anatomista alemán Gunther von Hagens, reconocido por desarrollar la técnica de plastinación y por sus controvertidas exhibiciones de cuerpos humanos, falleció el pasado viernes 24 de julio a los 81 años, según confirmó su familia este lunes mediante un comunicado oficial.
Von Hagens ideó un procedimiento de conservación tisular que sustituye el agua y los lípidos de los tejidos por silicona y resina epóxica, lo que permite detener el proceso de descomposición y mantener la estructura original de músculos y órganos. Esta metodología, concebida en la década de 1970, fue posteriormente comercializada y adoptada por más de 400 universidades e instituciones académicas.
En 1993 fundó el Instituto de Plastinación en Heidelberg y, poco después, comenzó a divulgar su trabajo ante el público general, llegando a realizar autopsias en vivo con el propósito declarado de acercar la ciencia a la sociedad. Su proyecto más conocido, la exposición Body Worlds, se presentó por primera vez en Japón en 1995 y ha recorrido diversos países. En julio de 2010, la muestra fue exhibida en el Museo Universum de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se mostraron órganos aislados y cuerpos completos que permitían observar arterias, venas, sistemas nerviosos y estructuras óseas.
Ese mismo año, Von Hagens informó a la prensa que padecía la enfermedad de Parkinson.
Cuestionamientos éticos
La museografía de Body Worlds generó rechazo en diversos sectores, al presentar los cadáveres en posiciones dinámicas —como malabares o ejercicio físico— y con accesorios como sombreros o gafas, con el fin de ilustrar la funcionalidad muscular. Durante sus recorridos por Europa, la muestra enfrentó intentos de clausura y denuncias por presuntas faltas a la ética, así como cuestionamientos sobre la procedencia de los cuerpos. Von Hagens sostuvo que todos provenían de donantes alemanes que habían cedido sus restos a la investigación.
Los críticos más severos calificaron su enfoque como sensacionalista, señalando ejemplos como la exhibición de un cuerpo humano montado sobre un caballo plastinado o la presentación de los restos de una mujer embarazada con un feto de ocho meses. El académico Ernst Pulsfort, de la Academia Católica de Berlín, llegó a afirmar que el anatomista “juega con los cadáveres como un niño juega con muñecas”.










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