Tras perder las elecciones el pasado domingo, Flávio Bolsonaro, excandidato presidencial brasileño, llegó este miércoles 28 de octubre a Miami, Florida, junto con su esposa y sus dos hijas, pese a que el Supremo Tribunal Federal (STF) le había ordenado entregar sus pasaportes y no salir de Brasil.
Aterrizó en el Aeropuerto Ejecutivo de Opa-locka, tres días después de su derrota en la segunda vuelta ante Luiz Inácio Lula da Silva.
Ante las interrogantes sobre cómo burló los controles, la Policía Federal de Brasil informó que no existe un “registro oficial” de su salida en los puestos fronterizos. La institución defendió su actuación señalando que la orden del magistrado Alexandre de Moraes para cancelar y entregar sus pasaportes —dentro de una investigación por lavado de dinero— “no caracteriza por sí misma la condición de prófugo”, ni autorizaba a encarcelarlo o someterlo a vigilancia permanente.
Según la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina, Bolsonaro ingresó a ese país a las 22:50 del martes 27 con documentación válida y sin impedimento legal en sus sistemas. De ahí siguió en un avión privado, con escala en Ecuador, hasta Miami.
Un alto funcionario del Departamento de Estado, bajo condición de anonimato, informó que la familia recibiría visas e ingresaría a territorio estadounidense. Consultado por periodistas, el presidente Donald Trump dijo que “lo aprobaría” y volvió a cuestionar el resultado electoral brasileño sin presentar pruebas, de acuerdo con El Litoral.
Lula calificó la salida de “vergonzosa” y afirmó que “quien sale escondido de su país, debe alguna cosa”. Reuters recordó que el mandatario brasileño ha acusado a Washington de confabularse con los Bolsonaro. Flávio Bolsonaro perderá su inmunidad cuando concluya su mandato en el Senado, en febrero.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue cuestionada sobre las visas durante la conferencia matutina de este miércoles. Respondió entre risas: “Se explica solo”, y agregó que espera que el caso no tenga implicaciones:
“Esperemos que no”. La mandataria había hablado por teléfono con Lula tras su reelección.
Entretanto, el senador electo Carlos Bolsonaro dijo, tras visitar en Brasilia a su padre Jair —quien cumple una condena por intento de golpe de Estado—, que el expresidente intenta asimilar la derrota de su hijo y su posterior salida del país.












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