Una modelo hindú se volvió activista y la machosfera la amenaza

Una modelo hindú se volvió activista y la machosfera la amenaza

Por Mariana Cordero.

Rhiya Jadav, mejor conocida como Rhiya Ahir, es la mujer de 27 años actriz, modelo, creadora de contenido, empresaria y ahora también activista mombatí que logró liberar a un grupo de estudiantes que fue detenido por las autoridades dentro de una furgoneta durante las manifestaciones del Cockroach Janta Party (CJP) en Shivaji Park en Dadar, Mumbai.

La modelo se presentó el miércoles 22 de julio con una sudadera gris de capucha y jeans, como una ciudadana más, a alzar la voz junto con estudiantes, padres y civiles que expresaban su inconformidad y exigían justicia por las irregularidades encontradas en el National Eligibility-cum-Entrance Test, NEET-UG, el examen nacional de admisión al que se someten miles de jóvenes que aspiran a estudiar carreras del área de la salud, entre ellas medicina, odontología y enfermería.

Hija de una familia de militares, los videos en los que aparece parada frente a una furgoneta impidiéndole el paso, se volvieron virales de la noche a la mañana y la dejaron en vela procesando lo que acababa de hacer.

De acuerdo con los medios de comunicación indios, Rhiya comentó:

“No pude evitarlo. Sus cánticos me atrajeron hacia ellos. Pensé: si voy a participar en la protesta, empieza aquí. Se los están llevando, y no puedo permitir que eso suceda”.

Así que, con miedo, y adrenalina en el cuerpo, temblando quedó enfrente de la furgoneta con la mano apoyada en ella, en silencio, a manera de protesta que exigía la liberación de los jóvenes estudiantes que transportaban las autoridades por haber alterado el orden público al manifestarse por sus derechos.

Minutos después la gente se encontraba alrededor de ella gritando “¡Inquilab Zindabad!” (¡Viva la revolución!) y poco después los estudiantes bajaron de la furgoneta.

“No soy estudiante. Mi padre no es agricultor. No pertenezco a ninguna casta inferior. Pero no necesito ser ninguna de esas cosas para defender lo que es justo” afirmó.

Ahora se enfrenta a las amenazas que reciben miles de mujeres en redes por realizar activismo cuando en sus inicios era su imagen lo que vendía.

Después de lo ocurrido, la actriz ha decidió tomarse un descanso de las cámaras y ocupar su tiempo al activismo en redes, ganando seguidores y apoyo, pero esta solo es una cara de la realidad que se vive cuando una mujer decide alzar la voz por una causa social.

Sus acciones de buena fe le han traído una ola de comentarios que la amenazan y acosan a diario en su perfil de Instagram. En los videos publicados en sus redes tras su intervención en la protesta, se encuentran comentarios de hombres que la sexualizan, amenazan con violarla e incitan a agresiones mayores que atentan contra su vida.

Además de atacar con imágenes manipuladas de Rhiya, alegando que también se dedica a crear contenido para adultos: una estrategia común que emplean hombres en el ciber acoso llamada “slut shamming” con la que buscan desacreditar el discurso de las mujeres al sexualizarlas.

Fuera de la sección de comentarios, también el primer ministro de la India, Narendra Modi, afirmó que las acciones de Rhiya eran un “shock cultural” y cuestionó cómo las hijas de familias indias pueden expresarse de esta manera.

A pesar de que en la India las mujeres son reconocidas con derechos civiles y tienen cierta participación en la vida pública, laboral y política, no dejan de ser objeto de agresiones y prejuicios basados en estereotipos de género que las someten y limitan su libertad de expresión.

Más recientemente la modelo ha presentado una denuncia ante las autoridades de Maharashtra por el ciberacoso recibido. Hasta el momento no se ha procedido con la investigación y tampoco se han tomado medidas al respecto.

Alrededor del mundo han sido muchas las mujeres que utilizan su voz e influencia mediática o política para hablar en pro de los derechos humanos y sufren este tipo de violencia sexista a través de redes sociales, desviando la atención de su discurso a temas como su aspecto físico, vestimenta y vida personal para atacarlas e invalidarlas independientemente del enfoque que tenga su causa.

En Latinoamérica existen muchos casos parecidos, cómo el de María Fernanda Carrascal en Colombia quien comenzó como activista y comunicadora y posteriormente llegó al Congreso colombiano en 2023. Denunció repetidamente violencia digital y ataques de género, sexualizándola, insultando su inteligencia, afirmando que su cuerpo había sido la razón por la cual había obtenido un puesto en la política.

De acuerdo con datos del INEGI, el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2025, publicado en julio de 2026, estima que 1 de casa 5 mujeres experimentó ciberacoso y en enero de 2026 la Secretaría de las Mujeres señaló que aproximadamente 10.6 millones de mujeres en México han enfrentado acoso en línea.

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