CIUDAD DE MÉXICO. – La tensión en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) escaló a niveles críticos este día, luego de que diversos colectivos estudiantiles realizaran una toma simbólica y pacífica de las instalaciones de Canal 11. El objetivo de la movilización fue utilizar la señal de la televisora politécnica para denunciar públicamente presuntas irregularidades y actos de corrupción bajo la gestión del actual director general, el poblano Arturo Reyes Sandoval.
La protesta, calificada por los participantes como una “revuelta estudiantil”, surge tras meses de inconformidad por las condiciones precarias en los diferentes planteles (CECyT y Escuelas Superiores), así como por la falta de respuesta institucional ante denuncias de acoso y mal manejo de recursos públicos.
Los manifestantes señalaron directamente a Reyes Sandoval de mantener una administración opaca y alejada de las necesidades de la comunidad politécnica. Entre las principales quejas destacan el desvío de presupuestos destinados a infraestructura básica, laboratorios y comedores, los cuales se encuentran en condiciones deplorables según los testimonios recabados durante la toma.
“No permitiremos que la casa de la ciencia sea utilizada para fines personales o políticos. Reyes Sandoval le ha fallado al Politécnico y a su propia raíz poblana”, sentenció uno de los voceros estudiantiles a las afueras de la televisora.
Los estudiantes exigieron que Canal 11 brinde un espacio de réplica real y sin censura para exponer las “transas” que, aseguran, han caracterizado este periodo. Además, solicitaron la intervención directa de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y de la Secretaría de la Función Pública para realizar una auditoría externa que transparente el uso del presupuesto del instituto.
Crisis en el IPN y el factor político
La gestión de Reyes Sandoval, quien llegó al cargo con un perfil científico destacado, se ha visto empañada por constantes paros estudiantiles y protestas de trabajadores. La toma de la señal de Canal 11 representa un hecho inédito que pone en entredicho la estabilidad del Politécnico a nivel nacional.
Hasta el cierre de esta edición, las autoridades del IPN no han emitido un posicionamiento oficial respecto a la toma de la televisora, mientras que los colectivos estudiantiles advierten que, de no instalarse una mesa de diálogo con soluciones concretas, las movilizaciones podrían extenderse a otros edificios administrativos de la institución, paralizando por completo las actividades académicas.












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