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Parque Ecológico enfrenta retos para proteger su fauna silvestre

Parque Ecológico enfrenta retos para proteger su fauna silvestre

La presencia de perros sin supervisión en el Parque Ecológico Revolución Mexicana abrió un nuevo llamado a fortalecer la coordinación entre las autoridades responsables de la administración del espacio público, el bienestar animal y la protección ambiental, luego de que el colectivo Raíces Poblanas Defensoras del Territorio y vecinos reportaran posibles afectaciones a patos que habitan en la zona del lago.

La denuncia ciudadana señala la localización de plumas, patos presuntamente lastimados y un ejemplar sin vida, hechos que fueron atribuidos por los denunciantes a posibles interacciones con perros que ingresan y circulan por las inmediaciones del lago. Sin embargo, esta versión no ha sido acreditada de manera concluyente.

Durante un recorrido realizado por colegas del medio de comunicación Ángulo 7,   el dia de ayer  por el centro reacretivo, no se observaron patos, gansos u otras aves acuáticas con heridas visibles, signos de violencia o comportamiento de aletargamiento. La observación periodística no sustituye una valoración veterinaria o ambiental, por lo que la denuncia requiere una revisión técnica de las autoridades antes de establecer una relación causal entre la presencia de perros y las afectaciones señaladas.

El episodio, más que colocar a los perros en situación de calle como responsables del conflicto, expone un problema de gestión preventiva y coordinación institucional: cómo garantizar la protección de la fauna silvestre y, al mismo tiempo, atender de manera responsable a los animales que deambulan sin propietario o supervisión dentro de un espacio público.

Un problema de competencias compartidas

El Parque Ecológico se encuentra bajo la administración de Convenciones y Parques Puebla, organismo encargado del mantenimiento, resguardo y administración integral de sus instalaciones. De acuerdo con la información difundida por Ángulo 7, la administración del parque informó que notificó a la Dirección de Bienestar Animal ante la presencia de perros en las inmediaciones del lago.

En paralelo, el Instituto de Bienestar Animal del Estado de Puebla (IBA) cuenta con atribuciones para promover mecanismos de protección y trato digno de los animales, vigilar el cumplimiento de la legislación y aplicar las medidas previstas por la normativa estatal.

La legislación poblana también establece obligaciones relacionadas con el cuidado, identificación y trato digno de perros y gatos, además de contemplar el abandono de animales como una conducta sancionable.

Esto significa que la solución no pasa simplemente por retirar perros del parque. Una política pública adecuada debe considerar captura humanitaria, valoración veterinaria, identificación, esterilización, resguardo temporal y, cuando sea posible, adopción, además de medidas para impedir nuevos abandonos o ingresos no controlados.

De esta manera, la protección de las aves y el bienestar de los perros no son objetivos contrapuestos. Ambos forman parte de una misma responsabilidad pública: garantizar una convivencia adecuada entre las distintas especies que ocupan el espacio.

Un antecedente que obliga a una respuesta preventiva

El llamado cobra relevancia porque el propio Gobierno de Puebla informó en marzo de 2026 que el IBA había realizado una revisión de patos y otras especies del Parque Ecológico y reportó que se encontraban en buenas condiciones de salud.

Ese antecedente vuelve pertinente establecer mecanismos permanentes de monitoreo de la fauna, particularmente en torno al lago, y definir protocolos de actuación cuando se detecten perros sin supervisión.

La pregunta institucional, por tanto, no debería limitarse a determinar si un perro provocó o no lesiones a un ave, sino establecer qué autoridad tiene la responsabilidad inmediata de intervenir, qué procedimiento debe seguirse y cómo se garantiza que ninguna especie resulte afectada.

Protección animal y ambiental, una responsabilidad conjunta

El colectivo Raíces Poblanas Defensoras del Territorio pidió la intervención del IBA y de las autoridades ambientales y de parques para esclarecer lo ocurrido y mantener vigilancia sobre el estado de las aves.

La solicitud plantea un reto de gobernanza que rebasa el episodio denunciado: la necesidad de que las dependencias involucradas cuenten con mecanismos coordinados para prevenir conflictos entre fauna silvestre, animales de compañía y visitantes.

Mientras no exista una evaluación oficial que determine qué ocurrió con los ejemplares señalados por los vecinos, atribuir los hechos directamente a los perros supondría anticipar responsabilidades sin evidencia suficiente.

Lo que sí queda expuesto es la necesidad de mejorar la gestión del Parque Ecológico, fortalecer la vigilancia de sus áreas sensibles y aplicar políticas de bienestar animal que atiendan las causas de la presencia de perros sin supervisión, sin recurrir a medidas que impliquen maltrato o abandono.

La protección del ecosistema y el bienestar de los animales no deberían enfrentarse. El desafío para las autoridades es generar las condiciones institucionales para que patos, perros, visitantes y demás especies puedan coexistir de manera segura dentro del parque.

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