La entrada en vigor del Paquete Económico 2026 introdujo cambios fiscales que impactan productos y servicios de consumo cotidiano, al tiempo que el aumento al salario mínimo volvió a colocarse en el centro del debate sobre si el ingreso alcanza para enfrentar el encarecimiento de la vida en México.
De acuerdo con un análisis del , los ajustes fiscales aplicados este año alcanzan a sectores diversos. Entre ellos se encuentran refrescos, sueros, cigarros, gasolinas, importaciones, casas de apuestas, plataformas digitales de venta, así como el acceso a museos y zonas arqueológicas administradas por el (INAH). Estas medidas generaron expectativas sobre un posible aumento generalizado en el costo de vida.
El coordinador del Observatorio de Salarios y académico del Departamento de Ciencias Sociales de la IBERO Puebla, explicó que el incremento al salario mínimo registrado en los últimos años —y reforzado en diciembre pasado— ha sido superior a la inflación, lo que representa un crecimiento real del ingreso para quienes perciben este salario.
Según el especialista, el aumento permite cubrir el alza acumulada de precios a lo largo del año e incluso absorber los incrementos que suelen presentarse al inicio del año, periodo conocido como la “cuesta de enero”. En esta etapa coinciden aumentos en alimentos, tarifas y contribuciones públicas, además de una menor disponibilidad de recursos tras los gastos de fin de año.
En materia fiscal, Calderón Chelius distinguió entre dos tipos de ajustes. Por un lado, los incrementos ordinarios vinculados a la inflación, cuyo objetivo es mantener el valor real de impuestos, multas y tarifas, sin generar un impacto significativo. Por otro, los nuevos gravámenes y retenciones impulsados por el Gobierno federal, cuyo efecto recaudatorio es limitado y que buscan regular actividades específicas.
Entre estos últimos mencionó los impuestos aplicados a viajes y servicios en aeropuertos y puertos, orientados a mejorar infraestructura y servicios, así como los impuestos a productos como refrescos y tabaco, considerados gravámenes a la salud cuyo propósito es desincentivar su consumo. En el caso de los refrescos, advirtió que el impacto en los hogares es relevante debido al alto nivel de consumo en el país.
Finalmente, el académico subrayó que, aunque el salario mínimo muestra una mejora real frente a los incrementos de precios e impuestos, esta situación no se replica en los salarios generales. Para quienes no perciben el mínimo, explicó, las presiones sobre el poder adquisitivo continúan siendo un desafío durante 2026.








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