La respuesta de los mercados financieros al voto de los brasileños fue inmediata. La Bolsa de São Paulo se desplomó este lunes después de la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva y tuvo que suspender operaciones durante 30 minutos, mientras el real llegó a depreciarse alrededor de 12 por ciento frente al dólar.
La caída ocurrió después de que buena parte de los inversionistas apostara durante las últimas tres semanas por una victoria del ultraderechista Flávio Bolsonaro y comenzara a posicionar su capital ante la expectativa de un cambio de gobierno.
El resultado de las urnas fue exactamente el contrario.
Lula remontó la desventaja de la primera vuelta y obtuvo 51.79 por ciento de los votos válidos frente a 48.21 por ciento de Bolsonaro. Horas después, los mercados comenzaron a deshacer aceleradamente las posiciones construidas ante la expectativa de una victoria de la derecha.
El principal índice de la Bolsa brasileña, el Ibovespa, cayó 10 por ciento en la apertura, suficiente para activar automáticamente el mecanismo de emergencia conocido como circuit breaker y detener las operaciones durante media hora.
En el mercado de futuros, la caída fue todavía mayor: el Ibovespa futuro perdió inicialmente cerca de 15 por ciento y posteriormente llegó a retroceder 16.74 por ciento.
Mercados habían apostado por la derrota de Lula
La reacción no fue simplemente consecuencia de la incertidumbre habitual que acompaña una elección presidencial.
Durante las tres semanas anteriores, los mercados financieros habían apostado crecientemente por una victoria de Flávio Bolsonaro.
El hijo del expresidente Jair Bolsonaro sorprendió al terminar la primera vuelta en primer lugar, con 47.03 por ciento de los votos frente a 45.16 por ciento de Lula.
La respuesta de los mercados entonces había sido exactamente la opuesta.
En la primera jornada posterior a aquella votación, el Ibovespa subió 7.7 por ciento, mientras el dólar cayó 4.11 por ciento frente al real.
Desde la primera vuelta y hasta el viernes anterior al balotaje, las acciones brasileñas conservaron buena parte de esas ganancias y los inversionistas continuaron construyendo posiciones bajo la expectativa de un gobierno de Bolsonaro.
Los mercados anticipaban que el candidato de derecha realizaría un ajuste fiscal más agresivo, contendría el gasto público y generaría condiciones para una reducción más acelerada de las tasas de interés.
Lula planteó una política diferente: reducir gradualmente los desequilibrios fiscales, pero sin trasladar el costo del ajuste a las familias de menores ingresos.
Bolsa suspende operaciones por primera vez desde la pandemia
La magnitud de las ventas obligó a la B3, operadora de la Bolsa de São Paulo, a activar el circuit breaker.
El mecanismo se dispara cuando el Ibovespa pierde 10 por ciento respecto del cierre anterior y detiene durante 30 minutos las operaciones para evitar que una venta desordenada profundice el desplome.
No ocurría desde marzo de 2020, cuando los mercados internacionales se hundieron al inicio de la pandemia de Covid-19.
Las reglas brasileñas contemplan una segunda interrupción de una hora si, después de reanudarse las operaciones, la caída alcanza 15 por ciento. Si llega a 20 por ciento, la Bolsa puede ordenar una nueva suspensión.
Ante la volatilidad esperada, la B3 ya había ampliado antes de la apertura los límites permitidos para las operaciones con futuros del Ibovespa.
Acciones brasileñas pierden hasta casi 30% fuera del país
El impacto fue todavía mayor entre algunas empresas brasileñas negociadas en los mercados internacionales.
El iShares MSCI Brazil ETF (EWZ), fondo que agrupa algunas de las principales acciones brasileñas y cotiza en Estados Unidos, llegó a desplomarse entre 26 y 27 por ciento antes de la apertura de Wall Street.
Ese indicador explica las referencias difundidas durante la mañana sobre pérdidas cercanas a 30 por ciento en los activos brasileños.
No significa, sin embargo, que la Bolsa de São Paulo haya perdido 30 por ciento.
El Ibovespa cayó inicialmente 10 por ciento y fue suspendido, mientras sus futuros registraron pérdidas superiores a 15 por ciento.
Entre las empresas brasileñas negociadas en Estados Unidos, Petrobras llegó a caer alrededor de 22 por ciento.
Los bancos estuvieron entre los más castigados. Itaú, Bradesco y Nubank registraron pérdidas de entre 23 y 29 por ciento en operaciones previas a la apertura estadounidense.
Mercado Libre, cuyo principal mercado es Brasil, llegó a retroceder alrededor de 11 por ciento.
Real pierde 12% frente al dólar tras victoria de Lula
La venta de activos brasileños alcanzó también a la moneda.
El real llegó a depreciarse aproximadamente 12 por ciento frente al dólar durante las primeras operaciones de este lunes.
También fueron vendidos bonos gubernamentales brasileños y aumentaron los futuros de las tasas de interés.
La presión llevó al Tesoro brasileño a cancelar las subastas de bonos públicos previstas para el 27 y 29 de octubre.
Los inversionistas exigen ahora mayores rendimientos para adquirir deuda brasileña ante la incertidumbre sobre la política fiscal que Lula aplicará durante su cuarto mandato.
Mercados esperaban un ajuste más agresivo con Bolsonaro
Detrás del desplome aparece principalmente una discusión sobre las cuentas públicas brasileñas.
La deuda pública supera 82 por ciento del Producto Interno Bruto y los inversionistas consideran que un gobierno de Flávio Bolsonaro habría aplicado un ajuste fiscal más acelerado.
Lula también prometió durante la campaña reducir el déficit y estabilizar la deuda, pero estableció una diferencia: el ajuste no debe realizarse mediante recortes que recaigan sobre la población de menores ingresos.
Los inversionistas esperan ahora conocer quién encabezará el Ministerio de Hacienda y cuáles serán las reglas fiscales del nuevo gobierno.
El equipo de Lula plantea alcanzar hacia 2030 un superávit presupuestario primario cercano a 1.3 por ciento del PIB, aunque analistas financieros consideran que todavía faltan detalles sobre los mecanismos para conseguirlo.
Bolsa había celebrado cuando Bolsonaro ganó la primera vuelta
La comparación entre las dos jornadas electorales permite observar con claridad las preferencias que habían incorporado los mercados a sus precios.
Cuando Flávio Bolsonaro ganó inesperadamente la primera vuelta, el Ibovespa avanzó 7.7 por ciento.
Cuando Lula ganó la segunda vuelta, el Ibovespa perdió 10 por ciento y las operaciones tuvieron que ser suspendidas.
Antes del balotaje, una encuesta de Citibank entre 73 administradores de fondos había encontrado que alrededor de 80 por ciento esperaba una caída superior a 5 por ciento en la Bolsa si Lula resultaba reelegido.
El comportamiento de los activos durante las semanas anteriores confirmó que una parte significativa de los inversionistas había colocado recursos anticipando una victoria de Bolsonaro.
Al producirse el resultado contrario, esas posiciones comenzaron a deshacerse.
Lula ganó prometiendo que ajuste no recaerá sobre los pobres
La reacción financiera ocurre apenas horas después de que Lula reivindicara en su discurso de victoria una política económica en la que el crecimiento y la estabilidad fiscal no impliquen abandonar las políticas sociales.
El presidente ganó una elección en la que enfrentó a una alternativa que ofrecía al mercado una política de mayor austeridad y menores restricciones para realizar recortes.
La respuesta de los inversionistas fue una venta masiva de acciones, bonos y reales.
La magnitud de la reacción no permite establecer todavía cuál será su duración. Parte del desplome corresponde al desmantelamiento de posiciones financieras construidas durante tres semanas bajo una premisa que finalmente resultó equivocada: que Flávio Bolsonaro ganaría la Presidencia.
La evolución posterior dependerá de las primeras decisiones económicas de Lula, la conformación de su gabinete y el programa fiscal que presente para el periodo 2027-2030.
Por ahora, el contraste quedó registrado en las pantallas de los mercados: cuando Bolsonaro ganó la primera vuelta, la Bolsa subió 7.7 por ciento; cuando la mayoría de los brasileños eligió a Lula presidente, cayó 10 por ciento y suspendió operaciones.












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