Nay Salvatori: Entre la curul y el algoritmo

Nay Salvatori: Entre la curul y el algoritmo

Nayeli Salvatori sigue creyendo que el Congreso de Puebla es una extensión de TikTok.


Y ese es su mayor problema.

Nunca ha dejado de ser tiktokera para convertirse en diputada.

Y es que el algoritmo sigue dictando buena parte de sus decisiones.

Se le ve mucho en redes sociales, sin aportar realmente algo.

Parece que antes que representar ciudadanos, parece más preocupada por representar un personaje.

En plena final entre España y Argentina decidió subir un video con un mensaje que decía que “todos los mexicanos” disculpaban a España por la Conquista con tal de que derrotara a Argentina.

Y se le olvidó que representa a Cholula, un lugar donde ocurrió una de las mayores masacres de la conquista.

No fue una conversación entre amigos ni un meme reenviado por WhatsApp.
Y todavía tuvo quien la defendiera diciendo que era humor.

El problema es que esa siempre es la salida.
Cuando la exhiben, responde que era broma.

Y cuando le recuerdan que es diputada, vuelve a decir que así es ella o su personaje “Señora de las Lomas”.

Lleva años construyendo contenido donde el clasismo aparece disfrazado de comedia.

Ahí están los videos burlándose hasta del papel higiénico que usa la gente en su baño.

Como si miles de familias poblanas tuvieran el privilegio de elegir entre marcas premium y productos importados.

Hace chistes sobre hábitos cotidianos de personas que, probablemente, ganan en un mes menos de lo que ella factura un día por redes sociales.

Y después llega la explicación de siempre: “es humor”.

Nadie le pide perder espontaneidad.

Lo que sí se espera es que entienda que ya no es solamente una creadora de contenido.

Es diputada y representa a ciudadanos de carne y hueso, no únicamente a seguidores que le regalan likes, corazones y reproducciones.

Lo preocupante es que no parece haber aprendido nada.

Polémica tras polémica insiste en mezclar el cargo público con la necesidad permanente de viralizarse.

Y no es mala onda, solo una crítica constructiva de que sí debe tener más cuidado, porque finalmente lo que se dice en la calle, no es lo mismo que en el algoritmo.

El apoyo


Sarah y Vania tocaron puertas para conseguir apoyo rumbo al Campeonato Mundial de Frisbee en España, nadie les abrió.


Las dos poblanas se ganaron en la cancha, con esfuerzo y dinero propio, un lugar en la Selección Mexicana.

Pidieron apoyo para representar dignamente a México, pero nadie las escuchó.
Pero la historia cambió por un accidente.

En una entrevista coincidieron con Laura Artemisa García Chávez.

Escuchó lo que habían pasado y en lugar de ofrecerles una felicitación para la foto o un discurso motivacional, las apoyó.

Las citó en su oficina, platicó con ellas y les entregó un apoyo económico para su viaje.

Sin ruedas de prensa.

Sin presumirlo.

Sin convertirlo en propaganda.

Incluso el que esto escribe se enteró por terceros y una coincidencia de periodista.

La cantidad podrá parecer pequeña para algunos, pero para dos estudiantes significó mucho más que dinero, que alguien sí les creyó. Simple.

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