El psicólogo social y académico Eduardo Almeida Acosta, uno de los referentes de la psicología comunitaria en México, falleció este sábado 7 de noviembre a los 89 años, después de una trayectoria de más de cinco décadas que vinculó la investigación universitaria con el trabajo directo entre comunidades indígenas de la Sierra Norte de Puebla.
La Universidad Iberoamericana Puebla confirmó su fallecimiento. Almeida nació el 6 de octubre de 1937 en Torreón, Coahuila, y desarrolló una trayectoria académica que pasó por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y la propia Ibero Puebla.
Sin embargo, una parte fundamental de su obra no ocurrió dentro de las universidades.
En 1977 se trasladó con su familia a San Miguel Tzinacapan, comunidad nahua perteneciente al municipio de Cuetzalan, donde permaneció durante 13 años. Aquella experiencia transformó también su manera de entender la psicología: no solamente como una disciplina dedicada al individuo, sino como una herramienta para comprender y acompañar los procesos colectivos, las relaciones comunitarias y las condiciones sociales en las que viven las personas.
Trece años viviendo en Tzinacapan
Almeida no llegó a San Miguel Tzinacapan únicamente para realizar una investigación temporal. Vivió ahí con su esposa e hijo y participó en un proceso comunitario que incluyó proyectos educativos, organización social, defensa de derechos humanos y acciones relacionadas con las necesidades materiales de la población.
Décadas después, cuando la Ibero Puebla creó una cátedra con su nombre, el propio investigador recordó entre los aprendizajes de aquellos años la participación en la articulación de sistemas de agua y una relación comunitaria que llegó hasta el apadrinamiento de niñas y niños. Por su trabajo directo con las comunidades nahuas recibió posteriormente un bastón de mando.
Su llegada se produjo además dentro de un proceso de organización que había comenzado en Tzinacapan desde 1973. El Proyecto de Animación y Desarrollo (PRADE) participó durante aquellos años en experiencias de educación comunitaria que incluyeron la Escuela Abierta de Ayotzinapan, las Inchankonemej o Casas de los Niños, de las cuales surgió el primer preescolar de Tzinacapan, así como programas de alfabetización que incorporaron las lenguas indígenas.
El propio Almeida reconstruyó posteriormente esas experiencias al escribir sobre educación comunitaria en la Sierra Norte.
Fue precisamente desde esa convivencia prolongada con una comunidad indígena que Almeida cuestionó las limitaciones de una academia que observa los problemas sociales desde fuera.
En un texto autobiográfico publicado en 2022 describió su paso por una comunidad indígena como una de las tres grandes experiencias de solidaridad que marcaron sus 50 años de trayectoria, junto con la formación de maestros rurales y su posterior acercamiento a experiencias vinculadas con la rebelión zapatista.
De Tzinacapan a la defensa de los derechos humanos
En 1989, cuando todavía residía en la Sierra Norte, Almeida participó junto con campesinos y promotores sociales en la creación de la Comisión Takachiualis, organización dedicada a la defensa de los derechos humanos.
La experiencia comunitaria terminó convirtiéndose también en materia de reflexión académica. Junto con la socióloga María Eugenia Sánchez Díaz de Rivera desarrolló investigaciones sobre interculturalidad, identidad, desigualdad y organización social.
De ese trabajo surgieron publicaciones como Comunidad: interacción, conflicto y utopía y Las veredas de la incertidumbre.
San Miguel Tzinacapan continuó siendo objeto de su reflexión décadas después de haber vivido allí. En trabajos posteriores estudió las transformaciones del tejido comunitario y las tensiones producidas por la modernización y la desigualdad, convirtiendo aquella experiencia de convivencia en uno de los soportes empíricos de su pensamiento sobre la psicología social comunitaria.
De normalista a doctor en Cornell
Antes de convertirse en psicólogo, Almeida se formó como maestro normalista. Posteriormente estudió Psicología en la UNAM y obtuvo el doctorado en Psicología Social y de la Personalidad en la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York. También realizó estudios posdoctorales en esa institución mediante una beca Fulbright.
Fue profesor de Psicología Comunitaria en la UNAM entre 1979 y 1997 y en la BUAP entre 1989 y 1997, además de desarrollar buena parte de su trayectoria posterior como profesor e investigador de la Ibero Puebla.
Su producción académica incluyó ocho libros, numerosos capítulos y artículos científicos. En 2010 organizó en Puebla la Tercera Conferencia Internacional de Psicología Comunitaria, que reunió a participantes de 40 países.
En 2005 recibió el International Humanitarian Award de la American Psychological Association (APA), convirtiéndose en el primer mexicano reconocido con esa distinción. También perteneció al Sistema Nacional de Investigadores con nivel II.
Una cátedra lleva su nombre
En 2023, la Ibero Puebla decidió convertir su trayectoria en un espacio permanente de estudio y creó la Cátedra Eduardo Almeida, orientada a la psicología social comunitaria y a colocar esa disciplina al servicio de pueblos, comunidades y colectivos. Ese mismo año recibió la Medalla al Mérito Universitario de la institución.
La primera edición formal de la cátedra se realizó en octubre de 2025 y estuvo dedicada a revisar su legado y sus aportaciones a una corriente de la psicología que cuestiona la explicación exclusivamente individual de los problemas humanos y considera las condiciones sociales y comunitarias que los producen.
La muerte de Almeida cierra así una trayectoria que transitó entre dos espacios que pocas veces permanecen unidos durante tanto tiempo: la universidad y la comunidad.
En su caso, San Miguel Tzinacapan no fue solamente objeto de estudio. Durante 13 años fue su lugar de residencia, trabajo y aprendizaje, y la experiencia que posteriormente llevó a las aulas para sostener una idea que atravesó buena parte de su obra: que para comprender una comunidad no basta con estudiarla desde fuera, sino que es necesario participar en sus procesos de transformación.
La Ibero Puebla informó que los servicios funerarios comenzaron a las 18 horas de este sábado en la funeraria Valle de los Ángeles, en la ciudad de Puebla.










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