La isla que niega al mundo y el costo de la imposición cultural

La isla que niega al mundo y el costo de la imposición cultural

Un evangélico estadounidense perdió la vida al romper la ley y las advertencias, para llevar un verbo que nadie solicitó a una isla prohibida. Pasó en 2018, en la India, y es un caso que ejemplifica muy bien lo costoso que puede ser el espíritu colonizador -aún el que viene de la espiritualidad genuina-, cuando no escucha a las culturas que defienden su derecho a vivir en su radical autonomía.

John Allen Chau, fue un joven misionero de 26 años quien viajó a la Isla prohibida Sentinel del Norte, ignorando una ley de prohibición y provocando que la tribu lo asesinará en un acto de autodefensa, para proteger a su población de enfermedades externas.

El origen de la política actual que mantiene en un aislamiento radical a la tribu de los sentineleses de la isla Sentinel del Norte, que forma parte del archipiélago de las islas Andamán perteneciente a la India, se remonta a la invasión británica que sufrieron en 1880, cuando extranjeros liderados por el funcionario colonial británico Maurice Vidal Portman, llegaron con el interés de explorar, estudiar y establecer contacto con los habitantes. Después de pasar tiempo en la isla, se llevaron a seis nativos de la tribu: cuatro niños y una pareja de ancianos, quienes fueron trasladados a Port Blair -el centro colonial británico- provocando que la pareja de ancianos enfermara y finalmente muriera, mientras que los niños fueron devueltos a la isla y desataron el contagio masivo y el fallecimiento de otros miembros de la tribu.

Durante los años posteriores, antropólogos o autoridades de la India, siguieron recorriendo la isla para realizar expediciones. De esa manera algunos antropólogos registraron haber conseguido contacto con la tribu, de acuerdo a una investigación realizada por Satyaki Paul, los habitantes no resultaron ser peligrosos pero si mostraron su descontento con aceptar a gente externa dentro de su territorio.

Tal como lo vivió John Allen al llegar a la isla, en su diario relata que en su primer encuentro con la tribu, estos lo recibieron con flechas con la intención de advertirle que no se acercará, en su segundo viaje la tribu le lanzó una flecha que cayó en su biblia como una segunda advertencia de alejarse, sin embargo la insistencia del joven llevó a la tribu a asesinarlo en respuesta al temor de que John fuera un peligro físico para los habitantes de la isla.

“Ustedes podrían pensar que estoy loco… Pero creo que vale la pena llevar a Jesús hasta estas personas”. Fueron palabras escritas en una carta que envió John a sus padres antes de que anunciaran su muerte.

En la década de 1990, la administración de Andamán y Nicobar adoptó un enfoque de no intervención y vigilancia hacia los Sentineles, dándole mayor fuerza al Reglamento de Protección de las Tribus Aborígenes (PATR, por sus siglas en inglés), creada en 1956, para garantizar la salvaguarda de sus tierras, cultura y otros derechos. Los sentineles no son peligrosos, pero muestran disgusto por el contacto exterior, situación que respeta el gobierno de la India y por la cual se creó la ley, arriba citada, que prohíbe acercarse a menos de 5 km para evitar choques y protegerlos de enfermedades.

John tenía conocimiento pleno de este contexto legal, pero decidió ignorarlo y violar tanto la ley como la voluntad de los sentineleses, actuando desde una perspectiva colonialista religiosa.

En su diario, él mencionaba : “Señor, ¿es esta isla el último bastión de Satanás, donde nadie ha oído o tenido la oportunidad de oír tu nombre?”. Esta frase refleja una justificación para colonizar el territorio, pues al llevar la perspectiva religiosa a la isla, solo iba a tener como desenlace la transformación de su cultura.

El joven pertenecía a All Nations International, una organización misionera cristiana global dedicada a la formación y el envío de misioneros, centrada en la plantación de iglesias y la formación de discípulos entre los grupos étnicos alejados.

En Noviembre de 2018, Allen insistió en establecer contacto con los habitantes de la isla Sentinel del Norte, conocida por rechazar el contacto exterior y vivir aislados desde hace años. Viajó clandestinamente hasta ellos con ayuda de pescadores locales a los que convenció pagando en dólares. Su objetivo era evangelizar a la tribu.

El joven realizó varios viajes a la isla mientras los sentineleses lo rechazaban, en su último intento, lo atacaron con flechas causándole la muerte, con la intención de que John no les introdujera enfermedades, los pescadores dieron aviso a las autoridades de la India, la familia del joven fue informada y contactaron al Consulado General de Estados Unidos, quieren decidieron no recuperar el cuerpo debido al riesgo de provocar un enfrentamiento con la tribu y sobre todo de introducir enfermedades en una población extremadamente vulnerable a patógenos externos.

La familia manifestó que perdonaban a la tribu por lo ocurrido y pidió no tomar represalias contra ellos, además de publicar un post en la cuenta personal del joven en instagram en el cual decían “Amaba a Dios, la vida, ayudar a los necesitados y sentía un profundo amor por el pueblo sentineleses”.

Así mismo, la organización misionera realizó una declaración ante la situación “En All Nations lamentamos profundamente esta noticia y queremos expresar públicamente nuestro más sentido pésame por esta pérdida tan grande”, declaró en 2018 la Dra. Mary Ho, Directora Ejecutiva Internacional de All Nations.

Del mismo modo, la exmisionera Caitlin Lowery publicó un texto en facebook, luego de la muerte del joven, en donde dejó clara su toma de conciencia del aspecto colonizador presente en muchas misiones religiosas y expresó: “Yo fui misionera […] pensaba que estaba haciendo el trabajo de Dios. Pero si soy honesta, estaba haciendo un trabajo que me hacía sentir bien […] Esto es supremacía blanca. Esto es colonización”.

Por otra parte, el etnobotánico y conservacionista de la selva tropical Mark Plotkin, comentó al medio BBC, que este caso es una muestra de cómo el trabajo de los misioneros puede resultar extremadamente dañino al “arrastrar a las comunidades no contactadas fuera de la selva”, aún cuando esto no sea siempre por su propio bien.

En la actualidad, los esfuerzos por establecer contacto con la tribu se han visto coartados por Survival International, una organización no gubernamental Internacional que defiende los Derechos Humanos de los pueblos indígenas y tribales de todo el mundo. Las visitas a la isla Sentinel del Norte continúan estrictamente prohibidas por el Reglamento de las Islas Andamán y Nicobar y la Guardia Costera de la India vigila una zona para alejar a los que intenten hacer contacto; mientras que el personal de Andaman Adim Janjati Vikas Samiti (AAJVS), de la administración de Andamán y Nicobar, realiza evaluaciones periódicas para garantizar el bienestar social de los habitantes sentineleses.

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