Infancias no pueden ser regañadas si usan celular en escuelas

Infancias no pueden ser regañadas si usan celular en escuelas

Las niñas y niños de educación básica no deberán ser regañados ni castigados por utilizar un celular dentro de la escuela sin autorización, de acuerdo con el decálogo publicado este martes en el Diario Oficial de la Federación (DOF), como parte de las nuevas disposiciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para regular el uso de dispositivos digitales en los planteles.

El documento plantea que la restricción al uso de celulares durante la jornada escolar debe aplicarse desde un enfoque formativo y preventivo, y no únicamente mediante medidas punitivas. De manera textual, el décimo punto del decálogo señala: “puedo aplicar este decálogo sin regaños ni castigos”.

La disposición forma parte del Acuerdo número 09/09/26, mediante el cual la SEP establece las condiciones para la interacción, uso responsable y seguro de dispositivos digitales personales dentro de las escuelas del Sistema Educativo Nacional.

Para educación básica, que comprende educación inicial, preescolar, primaria y secundaria, el acuerdo establece que el uso de celulares, dispositivos inteligentes y otros aparatos electrónicos personales estará restringido “durante toda la jornada escolar”.

Sin embargo, la medida contempla algunas excepciones. Los dispositivos podrán utilizarse cuando exista una finalidad educativa previamente programada y bajo la orientación del personal docente.

También podrán emplearse cuando existan circunstancias relacionadas con emergencias, discapacidad, accesibilidad, inclusión o necesidades de salud, entre otros casos contemplados por el acuerdo.

El propósito, según la SEP, no es únicamente impedir que los estudiantes utilicen sus teléfonos, sino generar condiciones que favorezcan el aprendizaje y la convivencia dentro de los planteles.

En los considerandos del acuerdo, la dependencia señala que la implementación de estas medidas debe privilegiar un enfoque “formativo, preventivo, de corresponsabilidad”, por encima de uno “exclusivamente restrictivo o punitivo”.

El decálogo pide evitar regaños y castigos

El planteamiento aparece de manera más clara en el Decálogo de Educación Básica, incluido como Anexo 1 del acuerdo.

En su décimo punto, el documento señala:

“Quiero aprender y ser feliz en la escuela con mis amigas, amigos, maestras, maestros y familias, por lo que puedo aplicar este decálogo sin regaños ni castigos; lo podemos lograr juntas y juntos.”

La disposición coloca el énfasis en la manera en que deberán aplicarse las nuevas reglas. Es decir, frente al uso no autorizado de un celular, el planteamiento oficial no parte de una lógica de castigo, sino de la formación y la corresponsabilidad entre estudiantes, docentes y familias.

El propio documento aclara que el decálogo es una “propuesta orientadora”, por lo que podrá adecuarse de acuerdo con “el nivel, contexto y necesidades propias de cada comunidad escolar”.

Por esta razón, el acuerdo no establece una sanción federal específica para cada estudiante que incumpla la restricción. En cambio, contempla que cada comunidad educativa conozca las reglas, participe en su implementación y construya los acuerdos necesarios para llevarlas a la práctica.

¿Qué deberán hacer los estudiantes con sus celulares?

El primer punto del decálogo plantea que los estudiantes dejen el teléfono en casa o, si lo llevan a la escuela, lo mantengan guardado durante toda la jornada.

El texto señala:

“No necesito el celular o dispositivo digital en la escuela; por eso, si tengo uno, lo dejo en casa o lo guardo durante toda la jornada escolar; así puedo aprender y convivir sin distracciones.”

La restricción tampoco significa que los dispositivos queden prohibidos en cualquier circunstancia.

El propio decálogo contempla su utilización cuando sea solicitada por el personal docente o cuando existan motivos relacionados con “salud, discapacidad, accesibilidad o inclusión”, siempre de acuerdo con las indicaciones correspondientes.

La regla también aplica durante el recreo

L

El uso del celular tampoco estará permitido durante el recreo, de acuerdo con el decálogo.

La intención es que ese momento se destine a la convivencia, el juego y la actividad física. El quinto punto señala:

“En el recreo, disfruto de los juegos tradicionales de mi país y los deportes, me muevo y convivo con mis amigas y amigos sin utilizar un celular o dispositivo digital.”

De esta manera, la restricción contempla no solamente el tiempo frente al profesor, sino toda la jornada escolar, incluidos los periodos destinados al descanso y la convivencia.

La SEP también contempla situaciones en las que un estudiante necesite comunicarse con sus padres o tutores.

El séptimo punto del decálogo establece:

“Durante la jornada escolar, si necesito ayuda busco a mis maestras o maestros para que se comuniquen con mi familia.”

El mismo apartado agrega que, ante una emergencia, “mi familia y la escuela utilizan los medios de comunicación establecidos para localizarme y atender la situación”.

Con ello, la comunicación entre estudiantes y sus familias durante el horario escolar deberá realizarse mediante los mecanismos que establezca cada plantel, especialmente cuando exista una situación que requiera atención inmediata.

La responsabilidad de poner en marcha estas reglas tampoco recaerá exclusivamente en los docentes.

El acuerdo contempla la participación de madres y padres de familia, tutores y demás integrantes de las comunidades educativas para conocer las disposiciones y definir la manera en que serán aplicadas en cada escuela.

De acuerdo con el documento, las condiciones y prácticas deberán ser “difundidas y explicadas”, además de que las comunidades educativas podrán apropiarse de ellas mediante la construcción de acuerdos.

Para ello, las autoridades educativas deberán comenzar un proceso de asambleas con las familias y otros integrantes de los planteles.

El objetivo, señala el segundo transitorio, será la “información, difusión, apropiación, implementación y construcción de acuerdos” relacionados con las nuevas condiciones para el uso de dispositivos digitales.

Aunque el acuerdo fue publicado este martes 22 de septiembre, las nuevas disposiciones no comenzarán a aplicarse de manera inmediata.

El primer artículo transitorio establece que el acuerdo “entrará en vigor el 3 de noviembre de 2026”.

A partir de esa fecha, las escuelas de educación básica deberán aplicar las condiciones previstas para el uso de celulares y otros dispositivos personales durante la jornada escolar.

Mientras tanto, las autoridades educativas deberán avanzar en la difusión de las reglas y en la construcción de acuerdos con las comunidades escolares.

Así, la nueva regulación plantea que los celulares permanezcan guardados durante la jornada escolar, salvo las excepciones previstas, pero también marca una diferencia en la forma de hacer cumplir la medida.

El objetivo, de acuerdo con la SEP, es que las restricciones se implementen mediante prevención, formación y corresponsabilidad, antes que a través de una lógica exclusivamente punitiva.

Y el propio decálogo lo resume en una frase dirigida a las comunidades escolares: “puedo aplicar este decálogo sin regaños ni castigos”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *