No solo desde las redes sociales: ahora los realizadores de Naza son amenazados en sus domicilios por grupos de choque sionistas. Yuval Abraham y Rachel Szor señalan que la violencia en su contra ha sido incitada por el propio primer ministro de Israel y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu.
En entrevista con Haaretz, en las oficinas de The Guardian US, los documentalistas indicaron que desde que estrenaron la película en Venecia no han regresado a Israel, donde hace dos semanas un grupo de ultraderechistas y seguidores de Netanyahu rodearon sus casas y las de sus familias, acusándolos de traidores y pidiendo su muerte. En esa misma semana, Netanyahu equiparó a Naza con el lanzamiento de misiles balísticos contra Israel.
“Es obvio lo que hay que hacer con quienes lanzan misiles balísticos. Hay que matarlos. Esto es incitación al asesinato”, afirma Abraham.
“Creo que existe una conexión entre esta incitación y lo que estamos viendo en las calles: los grafitis con miras telescópicas dibujadas sobre nuestros rostros, los cánticos frente a la casa de los padres de Racheli y, en cierto modo, el silencio de la oposición israelí ante todo esto”, añade.
El documental retrata, mediante testimonios de integrantes del ejército israelí, cómo se produce un asesinato sistemático de palestinos en Gaza. Su estreno en salas israelíes ha sido prohibido, por lo que se anunció que el portal de The Guardian lo pondrá en línea de manera gratuita.
“Decidimos estrenar la película en línea ya en noviembre porque somos conscientes de la intensa violencia que se está produciendo actualmente en Israel [en torno a la película], desde múltiples frentes, que intentan impedir su exhibición”, afirma Abraham.
“Nuestro objetivo es que los israelíes la vean. En unas semanas estará disponible para todos, y espero que la atención se centre en el contenido de la película en lugar de en todo lo que la rodea.”
El gobierno de Israel ha presionado a ambos directores desde que el proyecto vio la luz, amenazándolos con acciones legales e incluso con retirarles la ciudadanía.
“El público [israelí] está muy enfadado con nosotros. Surge la pregunta de qué fue lo que lo provocó tanto, aunque no hayan visto la película. Los que están al mando, en el ejército, en el gobierno, desde todos los frentes, son los que realmente están impulsando esto. No tienen por qué estar de acuerdo con nosotros en todo, pero esta película pretende abrir un debate crítico en Israel sobre la política del ejército en Gaza. Creo que la última declaración de Netanyahu forma parte de una estrategia más amplia para desviar esta discusión hacia otros temas y criminalizar el trabajo periodístico y documental”, afirmó Abraham.
Naza es un acrónimo hebreo que significa “daños colaterales” y se utiliza para describir el número de muertes de civiles autorizadas en un ataque contra un solo objetivo. Este número se calcula antes del ataque; no se trata de un recuento de bajas posteriores. La designación NAZA 15 permite hasta 15 muertes de civiles en un ataque contra un objetivo; NAZA 20 permite 20.
Recientemente, Naza ganó el Premio del Público Ciudad de Donostia a la Mejor Película Europea del Festival de San Sebastián, donde el público levantó hojas con el mensaje “We are Naza too” y banderas de Palestina.










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