Uno de los mensajes que ha difundido el cantante puertorriqueño Bad Bunny en su canción “Debí tirar más fotos” y “Lo que le pasó a Hawaii” es el despojo de la tierra en favor de los ricos.
Partiendo del ejemplo de las islas hawaianas, que fueron absorbidas por el gobierno de los Estados Unidos y sus habitantes desplazados a las tierras más pobres, el boricua lo canta mostrando que lo mismo está pasando en su país y en el resto de Latinoamérica.
Las sillas vacías donde antes convivía la familia en el patio porque la abuela ya no la dejan vivir en su casa y los recuerdos con los seres queridos ahora truncados por los intereses del capital son un recordatorio de la gentrificación que avanza por América.
La gente en Puerto Rico ya no pude ir a las playas por las privatizaciones y son desarraigadas obligándolos a dejar su tierra. El sonido de las ranitas se apaga y los cánticos populares s van olvidando, mientras los ricos destruyen las viejas casas para fomentar las grandes inversiones turísticas y de bienes raíces.
Así, durante el medio tiempo del Super Bowl LX 2026, la Casita de Bad Bunny estuvo en el centro de la cancha, también mostró los apagones que vivió Puerto Rico durante el paso de huracanes y los campos donde la gente trabaja.
Pero la puesta en escena no se quedó ahí, y salieron negocios ambulantes de la gente latina, de aguas frescas, arreglo de uñas, tacos, fruta y joyería, una forma en que la gente ha tomado la calle y continúa en sus barrios.
Y comenzó la música diciendo “qué rico es ser latino”, como un mensaje a dos bandas: uno de confrontación ante el discurso del odio racista de la administración del presidente Donald Trump en contra de las personas migrantes, y por el otro de unión de los pueblos latinoamericanos que sufren la misma pena que Puerto Rico.
Después ocurre una boda, la intervención de Lady Gaga, un niño que duerme en dos sillas durante una fiesta y otro al que Bunny le entrega su Grammy, canta Ricky Martin y se oye “Baila sin miedo, ama sin miedo”.








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