La efigie en varios colores del cura Dolores Miguel Hidalgo y Costilla fue la imagen que engalanó a la primera estampilla postal en la historia de México, que fue puesta en circulación hace 170 años, el 1º de agosto de 1856, como resultado de uno de los múltiples cambios constitucionales que se aplicaron en el país en la antesala de la Guerra de Reforma.
El 21 de febrero de 1856, durante la administración interina del presidente Ignacio Comonfort, se publicó un decreto que promulgó la creación de sellos de correo, que emulaban una medida aplicado por primera vez en el mundo, casi 16 años antes, en Inglaterra, donde se comenzó a usar el “Penique negro” (Black Penny, en su idioma original, que eran impresiones en tinta negra del perfil de la Reina Victoria de las monedas de un penique) para eliminar los costos al destinatario y aumentar el uso del servicio postal. La impresión oficial de las estampillas mexicanas quedó a cargo del Taller Litográfico del Gobierno, dirigido en ese entonces por Villegas y ubicado en la Calle de Moneda, y se concluyó el 31 de julio, para poder ponerse a la venta el 1º de agosto.
Las estampillas, hechas en papel sin marca de agua, imperforados y con la técnica huecograbado, se presentaron en una serie de cinco ejemplares, con denominaciones de ½ real en azul, 1 real en amarillo, 2 reales en verde (turquesa), 4 reales en rojo, y 8 reales en lila.










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