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El gesto que ha enfurecido masculinidades frágiles en Corea del Sur

El gesto que ha enfurecido masculinidades frágiles en Corea del Sur

Mujeres surcoreanas han llegado a ser perseguidas, difamadas y acosadas por formar parte de la lucha feminista en Corea del Sur, o estar ligadas al movimiento de mandera directa o indirecta, en los ultimos años. ¿La razón? Un gesto sencillo con las manos que ha sido reconfigurado como una especie de ofensa por la fragilidad de algunas masculinidades y el machismo de esta región. 

Antes de que la ola anti feminista, intrinsicamente ligada a fenomenos como los incels, llevar el dedo índice cerca del pulgar continuaba acarreando significados comunes para una mayoría universal: un seña de poco, de falta, de carencia o, incluso de espera. Su existencia en los catálogos de emojis para redes sociales era interpretada de acuerdo a la necesidad sin ninguna connotación negativa. 

No fue sino hasta que una controversia llevó a escenarios conspirativos sobre una supuesta misandria que mofaba los genitales de los hombres surcoreanos, una idea que ha formado un fuerte sentimiento misógino de la mano del conservadurismo que retorna sin tapujos en los últimos años. 

Una promocional de la cadena comercial en Corea sería el primer indicio de un debate riduculo que se ponía como excusa para acallar el movimiento feminista y exusar las agresiones de género. GS25, la popular tienda conveniencia, publica un promocional sobre campamentos conduce la conclusión particular; en este cartel, la cadena promocionaba un evento, incluyendo el gesto de la mano que sostenía una salchicha. A los ojos de un sector machista, no podía significar otra cosa. 

GS25 terminó emitiendo un comunicado disculpa y modificando el cartel pocos días después; pero no fueron los únicos en una caza de brujas irracional y conspiranoica que continúa hasta ahora. Los creadores y diseñadores del videojuego Maple Story, fueron atacados por un video promocional que aparentemente “atacaba a los hombres”, al hacer el gesto. La artista del personaje del promocional fue víctima de acoso virtual, además de que su información personal fue divulgada para que, hombres antifeministas y fieles creyentes de la teoría, vulnerar aún más su persona.

Un caso más reciente se dio con la promoción del “iPhone 17 Air”, con la que se buscaba reflejar la delgadez del teléfono a través del gesto. A sabiendas de que este sector de hombres surcoreanos podría reaccionar de manera tan lasciva, Apple eliminó sus promocionales en dicho país, dejando el cartel intacto para China y Japón. Estos siendo solo algunos de los casos más mediáticos de un peyorativo imaginario que alimenta el discurso misógino en Corea del Sur. 

Megalian y el gesto

La teoría de este sector anti feminista surgen de la conexión que hacen con el logo de Megalian, un movimiento virtual de feminismo radical que se apropio del gesto para ser utilizado como su logo. Surgido en 2015, el movimiento reproducía contenido machista y misógino de manera inversa, o como un espejo, es decir, invirtiendo los roles de género para ser aplicados a los hombres, como forma de protesta. 

Activistas y feministas señalaron y cuestionaron al movimiento virtual por ser divisivo, y algunas aclaraban ser feministas más no estar asociadas a las técnicas de Megalian. No obstante, también fue reconocido su impacto en el crecimiento del feminismo en dicho país, que fueron base para grandes impactos como los del MeToo en 2018. 

El insulto imaginario instrumentado contra mujeres

Sin embargo, Megalian dejó un rastro que impactó en resentimiento y configuró un primer rastro de la ola creciente de misoginia. La visión de estas masculinidades se extiende hasta la creencia de que el feminismo trabaja de manera oculta con los gobiernos para crear supuestas políticas misandricas…por más absurdo que pueda sonar y en contraposición de la histórica opresión de mujeres y disidencias. 

Mientras estos sectores de machismo teorizan y se configuran como víctimas por un gesto o un emoji, mujeres continúan siendo violentadas y acosada por unicamente autoproclamarse feminista o por exigir el respecto a su derechos y el alto a las agresiones sistematicas. 

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