Esta semana, la artista y creadora de contenido conocida como Lalalay plasmó, a través de su cuenta de Instagram, una denuncia pública contra el dibujante argentino Alexa Tremo, uno de los ilustradores con mayor presencia en las plataformas digitales de América Latina. La acusación señala presuntos delitos de grooming, acoso mediático y filtración de información personal de la denunciante en espacios digitales y físicos.
Tras este pronunciamiento, la creadora de contenido recibió numerosos testimonios de antiguas seguidoras del ilustrador, quienes manifestaron haber sido víctimas de conductas sexualmente inapropiadas y grooming por parte del artista. Esta situación generó un debate inmediato en redes sociales entre quienes aseguraron haber presenciado comportamientos irregulares del dibujante y aquellos seguidores que intentaron defenderlo.
La controversia se intensificó luego de que Lalalay detallara, mediante historias en su perfil de Instagram, las presuntas conductas de grooming, acoso y difusión de sus datos personales atribuidas a Tremo. Posteriormente, otras afectadas añadieron señalamientos contra el ilustrador por el envío no consensuado de material íntimo, la solicitud de fotografías con el pretexto de usarlas como referencia para dibujos, comentarios inapropiados sobre la edad de sus seguidoras y la divulgación de información privada, como números telefónicos, nombres reales e imágenes.
En reacción a las acusaciones, Alexa Tremo emitió un comunicado público en el que confirmó su responsabilidad en los hechos de grooming. En su mensaje, el artista argentino expresó arrepentimiento por su conducta y anunció la eliminación de todas sus cuentas oficiales en redes sociales, medida que ejecutó minutos después de publicar su admisión.
“Me acusaron de groomear a unas chicas y lamentablemente es verdad. No voy a negarlo ni a buscar a quién echarle la culpa”, escribió Tremo en una publicación en su cuenta de X (antes Twitter). Asimismo, el dibujante manifestó estar “profundamente arrepentido” por el daño causado a las menores de edad afectadas. No obstante, negó los rumores relacionados con acoso, filtración de información y creación de grupos en Telegram con contenido ilegal, tal como lo señalaron algunos testimonios en su contra.
Hasta el momento, todas las cuentas del ilustrador han sido desactivadas. Pese a ello, diversos artistas del medio han comenzado a difundir ilustraciones y contenidos alusivos al caso, con el fin de visibilizar la gravedad de los hechos y advertir sobre conductas predatorias en el entorno digital.












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