Productores de sidra y de chile en nogada de Puebla impulsan durante esta temporada una propuesta para posicionar a la sidra como un acompañante ideal de este platillo tradicional y, al mismo tiempo, incentivar su consumo entre las familias poblanas, como una forma de reconocer el trabajo del campo y fortalecer una tradición gastronómica propia del estado.
Y es que, la temporada del chile en nogada no sólo marca uno de los momentos más importantes del calendario gastronómico de Puebla; también pone en el centro el trabajo de las familias del campo y de los productores que, año con año, mantienen vivas tradiciones que forman parte de la identidad del estado.
Detrás de cada chile en nogada existe una amplia cadena de trabajo. Cerca de 300 personas del campo participan en la producción de los ingredientes que dan vida a este platillo, desde el chile poblano hasta la manzana, pera, durazno, nuez de Castilla y granada.
La preparación, por ello, también refleja el vínculo que existe entre la tierra y la cocina poblana. Cada fruto lleva detrás meses de cuidado, conocimiento y trabajo, hasta llegar a las cocinas donde se transforma en uno de los platillos más representativos de la entidad.
A la par, la sidra de Huejotzingo mantiene su propio lugar dentro de esta historia gastronómica. Las familias dedicadas a su elaboración han conservado el conocimiento de una actividad que tiene profundas raíces en el municipio y que, con el paso de los años, se ha convertido en parte de su identidad.
En esta tradición participan marcas como Señorío Huexotzinca, Royam, Soamy, La Nacional, Rossina, Mai Frut, Azteca, Doranna, Viña Mex, Du Pommier, Santina y Sidreon, entre otras casas sidreras de Huejotzingo que mantienen vigente esta actividad.
Durante la temporada, la sidra puede llegar a la mesa como un acompañante del chile en nogada. Su frescura y sus burbujas contrastan con la textura de la nogada y ayudan a resaltar los sabores frutales y especiados que caracterizan al platillo.
Al final, la combinación habla de algo más que de sabores. En un mismo plato y una misma copa se encuentran el trabajo de quienes cultivan los ingredientes del chile en nogada y el de las familias que, desde Huejotzingo, han mantenido viva la tradición de hacer sidra. Son dos oficios distintos que, cada temporada, terminan encontrándose en la mesa y contando una parte de lo que significa Puebla.











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