Las redes sociales dejaron de ser sólo espacios de entretenimiento y ahora influyen en la opinión pública, la participación ciudadana y las decisiones colectivas. Ante este escenario, especialistas plantean la necesidad de fortalecer la alfabetización digital y revisar la regulación de contenidos.
Martín Rodrigo Echeverría Victoria, investigador del ICGDE BUAP, señaló que los usuarios deben cuestionar la veracidad de la información que consumen y comparten, debido a que detrás de los contenidos pueden existir intereses políticos, económicos o ideológicos.
Redes sociales enfrentan retos de regulación: BUAP
El especialista consideró que la regulación de plataformas debe contemplar mecanismos para identificar información falsa y contenidos que puedan representar riesgos para las personas o los procesos democráticos.
Explicó que algunos países han implementado estrategias de alfabetización informativa, principalmente dirigidas a adultos, para desarrollar criterios que permitan diferenciar entre información verdadera y contenidos falsos.
Echeverría Victoria también señaló que plataformas como Facebook e Instagram ya aplican filtros para determinados contenidos, mientras que en algunos países existen mecanismos legales para retirar información falsa cuando es reportada y comprobada.
La discusión también involucra la libertad de expresión, aunque el investigador destacó que en Europa se ha priorizado la protección de los procesos electorales y el derecho de las personas a recibir información que no busque engañarlas o manipularlas.
Inteligencia artificial puede amplificar desinformación
Otro reto está relacionado con la inteligencia artificial, pues además de generar contenidos puede automatizar y acelerar su producción y distribución, lo que facilita operaciones de desinformación a gran escala.
El investigador advirtió que estas herramientas pueden utilizarse para crear perfiles falsos y difundir mensajes coordinados. También señaló riesgos en plataformas donde se ofrecen empleos, productos o servicios que pueden funcionar como mecanismos para cometer fraudes o incluso captar jóvenes mediante engaños.
Ante este panorama, Echeverría Victoria consideró necesaria la participación de la academia y autoridades en el diseño de propuestas regulatorias, pero también subrayó la responsabilidad de los usuarios.
Antes de compartir o reaccionar ante contenidos sospechosos, recomendó revisar la fuente, consultar otros medios y buscar diferentes enfoques que permitan contar con mayor información antes de difundirlos.














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