Se han cumplido dos semanas de una clausura, marcada por las anomalías y los indicios de prepotencia y abuso de autoridad de un funcionario de Tesorería Municipal de Puebla, que parece haber actuado en represalia contra la dueña del atelier alternativo Cuarenta Veinte Mx, debido a que la joven promotora de la lucha contra la obsolescencia y defensora de la sustentabilidad y la movilidad no motorizada, le reprochó haber estacionado su auto en un espacio que era exclusivo para bicicletas, pero que fue arrebatado a la comunidad ciclista a raíz de la instalación de parquímetros.
Esta clausura, ocurrida el pasado 28 de septiembre, llamó la atención entre grupos de activistas, no sólo porque Ana Laura, la fundadora de esta tienda de ropa y taller de costura es conocida por su participación en diversas movilizaciones sociales, sino también porque estos hechos, que fueron denunciados ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CDH), se dieron a menos de dos meses del triunfo del Foro Cultural Karuzo contra una clausura que puso en evidencias las prácticas con tintes discriminatorios de la Tesorería Municipal, haciendo que se convirtiera en tema de notas a nivel estatal -e incluso nacional- la forma en que sus inspectores llegan a aplicar normas y sanciones con una velocidad y dureza inusual cuando están frente a locales alternativos y manejados por personas que apoyan abiertamente causas sociales, mientras que son laxos con negocios grandes, cuyos discursos no incomodan a ninguna autoridad.
En el caso de esta clausura (con el acta 1466), la razón por la que se sospecha de un probable abuso de autoridad, es porque el funcionario Alejandro Junior Solis, que llegó, por la noche, sin notificación previa y en compañía de agentes policiales, para ejecutar una inspección sorpresa y un cierre inmediato del lugar (como si al revisar un taller de costura, estuviese protagonizando un operativo de seguridad contra un picadero o un peligroso sitio de mala muerte), sucedió a sólo unas horas de que Ana Laura lo increpara por estacionarse en un sitio que actualmente es defendido por su local como un sitio que debe mantenerse para el uso de las personas que se mueven en el Centro Histórico de Puebla usando medios no motorizados, las cuales han sido relegadas para favorecer a los autos y el cobro del espacio mediante parquímetros.
Mientras las, los y les artistas que colaboran con Cuarenta Veinte Mx lamentan el no poder acudir a este espacio de creación y Ana Laura lidia con las consecuencias de ver bloqueada su fuente de sustento (de ella y de una pariente con discapacidad que depende de su apoyo) y se mantiene atenta a la resolución de la CDH y el avance del amparo que tramitó para defenderse de esta medida en la que se trató como peligrosa infractora a una activista que lucha por el entorno mediante el hilo, las telas y la defensa de las biclas, queda abierta la pregunta necesaria ante el comportamiento de la Tesorería Municipal:
¿Sus funcionarios hacen un uso discrecional de las normas para favorecer el desplazamiento forzoso y la estrangulación económica de los espacios pequeños, alternativos e incómodos para una visión de ciudad que sólo favorece a los que tienen más?














Deja un comentario