Hoy, 28 de septiembre, las rejas de la Catedral de Puebla amanecieron con pañuelos verdes que nos recuerdan que la lucha por el aborto legal y seguro no ha terminado.
Desde 1990, cada 28 de septiembre se celebra el Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro. Fue durante el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, en noviembre de 1990 en Argentina, cuando se firmó la Declaración de San Bernardo donde se aprobó por unanimidad la lucha por el aborto legal.
36 años después, las mujeres en México seguimos exigiendo que se garanticen nuestros derechos reproductivos.
El avance legal que ha habido en la despenalización del aborto en México es innegable para este 2026: la interrupción del embarazo voluntaria es legal en 24 de las 32 entidades federativas del país.
Sin embargo, el trabajo de colectivos feministas, activistas, organizaciones y personas defensoras de los derechos humanos no termina cuando se despenaliza la interrupción del embarazo en su Estado. Aún hay mucho por hacer para garantizar el acceso libre, sin criminalización, al aborto seguro en México.
“La despenalización abre la puerta; la implementación decide quién puede cruzarla” (Tengo Un Retraso MSI Reproductive Choices Mexico).
Uno de los grandes retos a los que se enfrenta este avance legislativo en materia de derechos reproductivos de las mujeres y personas con capacidad de gestar es el acceso.
La centralización de los servicios en ciudades, la falta de recursos y trabas administrativas generan desigualdad, especialmente para aquellas personas que enfrentan múltiples formas de discriminación.
El derecho al aborto debe traducirse en servicios, insumos, personal capacitado y lineamientos claros.
Otra tarea pendiente por atender es la educación e información para la toma de decisiones: sin información clara, laica y libre de prejuicios, el derecho al aborto se queda en una concepción abstracta y los derechos reproductivos pueden vulnerarse con facilidad.
No basta sólo con saber que es un derecho, falta informar para que sea ejercible, dónde se brinda la atención y cómo exigir un trato digno antes, durante y después de una ILE.
A pesar de los avances, el riesgo de retroceder sigue latente con las intromisiones de grupos antiderechos, provida, y movimientos provenientes de otras latitudes.
En Puebla, pese a los intentos de grupos religiosos, conservadores y antiderechos por impedirlo, el 15 de julio de 2024 el Congreso del Estado aprobó la despenalización del aborto.
Actualmente siguen existiendo grupos, que se colocan fuera de las clínicas que realizan los procedimientos para la interrupción legal del embarazo, que pretenden disuadir a las mujeres, ya no únicamente con argumentos religiosos, sino también con temas médicos y psicológicos.
La colectiva feminista Woman On Fire denunció que, en Ciudad de México, estos grupos se ubican cerca de centros de salud, con camionetas en donde realizan ultrasonidos gratuitos, para que las mujeres conozcan cuantas semanas de embarazo tienen y desistan de su decisión de interrumpir su embarazo.
El discurso que utilizan estos grupos antiderechos con las mujeres que interceptan trata a menudo sobre las posibilidades de muerte, las complicaciones para embarazos posteriores, abortos incompletos o infecciones con el propósito de que decidan continuar sus embarazos.
Les aseguran que, aunque no cuenten con apoyo, existen organizaciones que las respaldarán y darán el apoyo necesario durante su gestación.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el aborto legal es seguro. Cada año se realizan 73 millones de interrupciones voluntarias del embarazo en el mundo y 45% de los abortos se realizan de manera insegura, poniendo en riesgo la vida de las mujeres y personas gestantes.
La despenalización fue el primer paso y ahora es momento de seguir luchando por servicios de salud accesibles, oportunos y libres de discriminación que permitan la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) a quienes lo requieran.










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