La asociación civil Tac A.C. denunció ante la Fiscalía General del Estado de Puebla el hallazgo de dos fosas clandestinas con cuerpos de perros en el municipio de Altepexi, luego de que necropsias practicadas a los animales recuperados determinaran que la causa de muerte fue traumatismo craneoencefálico. El caso se destapó tras la desaparición de “Chilaquil”, un perro comunitario que había sido adoptado y que, de acuerdo con vecinos del lugar, fue capturado por personal de la estancia canina municipal.
Según la reconstrucción de los hechos difundida por la organización, Chilaquil se extravió a principios de junio de este año luego de escapar accidentalmente de su domicilio. Su propietaria inició la búsqueda y, de acuerdo con testimonios de vecinos —confirmados posteriormente por el propio personal de la estancia canina—, el animal habría sido capturado por trabajadores del Ayuntamiento. Hasta el momento, su paradero se desconoce.
Durante las gestiones para dar con el perro, la asociación localizó una primera fosa con cuerpos de caninos cerca de las instalaciones de la estancia canina municipal. Días después se encontró una segunda fosa dentro del panteón municipal “Tlalcualpa”. Ante este segundo hallazgo, la policía municipal se negó a intervenir, por lo que la organización acudió al Ministerio Público para presentar una segunda denuncia.
Fue así como agentes de investigación de la Fiscalía General del Estado realizaron el aseguramiento del sitio y el levantamiento de los cuerpos.
Los estudios de necropsia realizados a los caninos recuperados en ambas fosas arrojaron que la causa de muerte fue traumatismo craneoencefálico, lo que descarta que se haya tratado de un procedimiento de eutanasia humanitaria.
De acuerdo con la asociación, este procedimiento solo puede aplicarse en casos de sufrimiento grave e irreversible, debe ser practicado por personal veterinario capacitado y mediante el medicamento y protocolo específicos, por lo que no puede utilizarse como método general para el sacrificio de animales recogidos de la vía pública, mucho menos por medios violentos.
La organización sostuvo que ningún ayuntamiento tiene facultad legal para sacrificar animales fuera de lo que marca la normatividad vigente, y que cuando una autoridad municipal levanta animales de la vía pública, la ley la obliga a garantizar su resguardo, atención veterinaria y adopción responsable.
Tac A.C. señaló que el caso involucra a una cadena de responsables: desde quien dio la orden hasta quienes recogieron, agredieron y trasladaron a los animales hasta las fosas. La asociación indicó que cada eslabón de esa cadena podría ser señalado como parte del probable delito de crueldad animal cometido por el Ayuntamiento de Altepexi.
Precisó además que el Código Penal contempla un incremento de una mitad en las sanciones cuando el delito es cometido por funcionarios públicos en ejercicio de su cargo, al tratarse de un agravante.
La organización afirmó contar con datos adicionales sobre la investigación que, por el momento, no pueden hacerse públicos para resguardar la secrecía del proceso. Aseguró que dará seguimiento legal al caso a través de su departamento jurídico y agradeció a los habitantes de Altepexi que se han acercado a aportar información.
Hasta el cierre de esta nota, el paradero de Chilaquil continúa sin conocerse y el Ayuntamiento de Altepexi no se ha pronunciado públicamente sobre las denuncias ni sobre los hallazgos realizados en la estancia canina municipal y en el panteón “Tlalcualpa”.









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