Las diputadas locales de Morena Nayeli Salvatori Bojalil y Elvia Graciela Palomares Ramírez volvieron a colocarse en el centro de la controversia luego de que un video difundido en redes sociales fuera señalado por reproducir expresiones edadistas o gerontofóbicas hacia las personas adultas mayores.
La polémica surgió por los comentarios realizados durante una conversación difundida en formato de entretenimiento, en la cual las legisladoras hicieron referencias despectivas sobre la vejez, las arrugas, las enfermedades y el aspecto de las personas de la tercera edad.
Tras la reacción pública, Nayeli Salvatori difundió un mensaje en sus redes sociales para ofrecer una disculpa y reconoció que sus palabras pudieron resultar ofensivas. Hasta el cierre de esta información, Elvia Palomares no había emitido una disculpa personal.
Morena Puebla también se deslindó de las expresiones, aclaró que fueron realizadas a título personal y ofreció una disculpa institucional a las personas adultas mayores.
La controversia adquiere una dimensión política adicional porque este sector constituye una de las bases electorales más sólidas y participativas de Morena. En la elección presidencial de 2024, Claudia Sheinbaum obtuvo 68 por ciento del voto entre las personas mayores de 55 años, su mejor resultado entre los distintos grupos de edad, de acuerdo con la encuesta de salida publicada por El Financiero.
Ese segmento representó además 27 por ciento de quienes acudieron a votar, ocho puntos porcentuales más que en la elección de 2018, lo que muestra el creciente peso de los electores de mayor edad dentro de la coalición que llevó a Sheinbaum a la Presidencia.
Las cifras oficiales del Instituto Nacional Electoral confirman la relevancia de este grupo en las urnas. Las personas de entre 60 y 79 años registraron una participación superior a 70 por ciento durante los comicios federales de 2024, por encima del promedio nacional de 59.8 por ciento. Los niveles más altos se concentraron entre los electores de 64 a 79 años.
Las expresiones de Salvatori y Palomares alcanzaron así a uno de los sectores que mayor respaldo ha otorgado al proyecto político de Morena y que participa con mayor constancia en los procesos electorales. La pensión universal para personas adultas mayores ha sido, además, uno de los programas centrales de los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación.
El episodio se suma a otras controversias protagonizadas por ambas diputadas durante la actual legislatura, varias relacionadas con su actividad en redes sociales y la producción de contenidos alejados de sus funciones parlamentarias.
Meses atrás, Salvatori y Palomares aparecieron junto con los diputados Andrés Villegas y Roberto Zataráin en un video grabado en el Congreso del Estado, donde simulaban una pasarela para mostrar sus atuendos. La publicación generó cuestionamientos por utilizar el recinto legislativo como escenario para contenido de entretenimiento.
Ante las críticas, Salvatori defendió el video y sostuvo que había sido grabado durante un receso. Posteriormente llamó “chayoteros” a periodistas que la cuestionaron sobre el contenido y afirmó que habían sido enviados para provocarla, lo que abrió otra discusión sobre su relación con los medios de comunicación.
La nueva controversia también puso en circulación los conceptos de edadismo y gerontofobia. El primero se refiere a los estereotipos, prejuicios y actos discriminatorios basados en la edad; el segundo describe específicamente el rechazo, temor o desprecio hacia la vejez y las personas mayores.
El caso resulta especialmente contradictorio para Morena: dos de sus representantes ridiculizaron a un sector que en 2024 otorgó a Claudia Sheinbaum su porcentaje más alto de apoyo por grupo de edad y que figura entre los más constantes al acudir a las urnas.
Las disculpas y los posicionamientos partidistas, por tanto, no enfrentan únicamente un problema de imagen pública, sino una ruptura con uno de los grupos sociales y electorales más relevantes para el movimiento gobernante.










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