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Inversión de Slim en Paseo del Río San Francisco genera zozoba por gentrificación

Inversión de Slim en Paseo del Río San Francisco genera zozoba por gentrificación

La renovación del complejo Paseo de San Francisco comenzará formalmente en septiembre, cuando el grupo empresarial de Carlos Slim y el Ayuntamiento de Puebla presenten el proyecto integral para transformar el espacio mediante un nuevo centro comercial, un edificio de departamentos interconectados y la reactivación de los locales actualmente desocupados o con baja actividad.

La intervención se plantea como un desarrollo de usos mixtos que combinará vivienda, comercio y servicios. Hasta ahora no se han dado a conocer públicamente el monto total de la inversión adicional, el número de departamentos, las características arquitectónicas, los plazos de construcción ni las medidas previstas para integrar el complejo con los barrios históricos que lo rodean.

Reportes recientes señalan que Grupo Carso retomó la administración del Paseo de San Francisco en medio del cierre de establecimientos que permanecieron durante años en el inmueble, entre ellos la Plaza del Coleccionista, integrada por 36 locatarios, además de otros negocios y servicios. El conjunto comercial fue inaugurado en 2004, después de distintas intervenciones realizadas desde la década de 1990 en la antigua zona industrial de San Francisco.

La participación de empresas vinculadas a Carlos Slim en la recuperación de zonas monumentales tiene como principal antecedente el Centro Histórico de la Ciudad de México. A partir de 2001, el empresario participó en acciones de rehabilitación mediante la Fundación Centro Histórico y otras entidades, dentro de un esquema de colaboración con el gobierno capitalino.

El proyecto incluyó la adquisición y rehabilitación de inmuebles, la recuperación de fachadas, la modernización de redes de servicios, la instalación de iluminación, el mejoramiento de calles y la promoción de vivienda, comercio y actividades culturales. La Fundación Carlos Slim sostiene que el objetivo fue evitar que el primer cuadro de la capital se convirtiera en una zona restaurada, pero deshabitada, y fomentar que más personas acudieran a vivir, trabajar, estudiar y realizar actividades recreativas.

Sin embargo, la experiencia también ha sido objeto de cuestionamientos académicos. El investigador Víctor Delgadillo, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, ha señalado que las políticas de recuperación del Centro Histórico capitalino favorecieron el turismo cultural, la inversión privada y la revalorización inmobiliaria, pero también generaron tensiones con residentes de menores ingresos, comerciantes populares y ocupantes de viviendas antiguas. Su estudio plantea la disyuntiva de si los programas de rescate benefician a la población existente o terminan configurando espacios dirigidos principalmente a turistas y consumidores con mayor capacidad económica.

ONU-Habitat define la gentrificación como un proceso en el que la renovación urbana y la llegada de población con mayores ingresos provocan el desplazamiento de los habitantes con menos recursos. Investigadores de la UNAM han añadido que este fenómeno se relaciona con el encarecimiento del suelo, las rentas y los servicios, así como con la sustitución gradual de la población tradicional.

El propio Paseo del Río San Francisco ya ha sido estudiado desde esa perspectiva. Una investigación de Lorena Cabrera Montiel, de la Universidad Iberoamericana Puebla, describió la intervención iniciada en la zona como un proceso de “gentrificación fallida” dirigido por el Estado y la inversión privada. El análisis documentó la disminución del uso habitacional, la desaparición de actividades productivas, la especialización comercial y el desplazamiento de población tradicional, sin que el desarrollo alcanzara plenamente los objetivos económicos planteados.

“Estos antecedentes colocan entre los temas centrales del nuevo proyecto la necesidad de conocer si incorporará vivienda accesible, mecanismos para evitar el aumento de rentas, protección para comercios tradicionales, participación de los habitantes y medidas de conservación del patrimonio industrial y urbano”, apuntó la urbanista Ashley Albanese Ayala.

“La presentación anunciada para septiembre deberá aclarar también qué autorizaciones municipales y patrimoniales requerirá la obra, cuál será la participación económica del Ayuntamiento y si habrá recursos públicos destinados a infraestructura complementaria”, agregó la doctora por la Universidad de La Sorbona, en París.

Añadió: “La inversión podría reactivar un complejo que durante años perdió visitantes y acumuló locales vacíos. No obstante, la experiencia de otras zonas históricas muestra que la recuperación física y comercial no necesariamente garantiza la permanencia de los habitantes y negocios preexistentes. El alcance social del proyecto dependerá de las reglas urbanas, habitacionales y patrimoniales que acompañen la intervención”.

La restauradora Mónica Martz expresó ayer en su muro de Facebook:

“Lamento mucho este tipo de noticias. Y no, no es estar en contra de la ‘modernización’ de la ciudad. Tampoco de la inversión en el Centro Histórico.

“Es la falta de nuevas personas que verdaderamente amen su Centro Histórico, que defiendan su valor y que hagan propuestas asertivas. Académicos y ciudadanos que recuerden a la población el verdadero significado de conceptos como ‘reactivación’, ‘gentrificación’ y ‘protección’, sin dejarse llevar por los espejitos de las grandes propuestas.

“De la generación de arquitectos, restauradores, urbanistas, académicos y políticos que por décadas defendieron la riqueza del patrimonio de nuestro Centro Histórico e hicieron de Puebla lo que hoy presumimos, quedan pocos.

“Los consejos ciudadanos y los puestos en la academia y el gobierno siguen; la gente se renueva, y no he visto nuevos personajes tan congruentes como Puebla amerita.

“La intervención en el Centro Histórico de Puebla requiere atender una situación compleja, que se complica al ser Patrimonio de la Humanidad, nombramiento que desde hace años está en riesgo y que el mismo Ayuntamiento desmiente porque ‘espanta’ a las grandes inversiones.

“Basta recorrer sus calles —no sólo las turísticas— para darse cuenta del deterioro arquitectónico, urbano y patrimonial que presenta hoy la ciudad y que requiere una colaboración urgente de especialistas en acciones transdisciplinarias.

“Si el presente gobierno se deja llevar sólo por los $$$$$$$$, con promesas infundadas de protección a la cultura, reactivación turística y rehabilitación del patrimonio, sin que la ciudad cuente con personajes congruentes y valientes para siquiera nombrar los faltantes en dichos proyectos, mi hermoso Centro Histórico comenzará una lamentable transformación que mine rápidamente su riqueza histórica, patrimonial y cultural.

“Agradezco haber aprendido de grandes maestros a amar mi Centro Histórico, a observarlo y vivirlo en cada uno de mis innumerables recorridos. Junto a ellos, puse mis granitos de arena para conservarlo, defenderlo y sensibilizar a la población sobre su valía e importancia.

“Espero resultar sorprendida con una nueva generación de ‘maestros de la conservación del patrimonio’, congruentes y sabios, para defender uno de los centros históricos más ricos de América Latina.

“El tiempo lo dirá. Ojalá no resulte demasiado tarde”.

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