Surgió a partir de 1824, dejó de recibir sepelios hacia 1900; sin embargo, en la actualidad el Museo Panteón de Belén recibe a cerca de 3 mil visitantes por día durante la víspera de Día de Muertos. Los asistentes acuden a disfrutar de sus historias mediante recorridos y eventos organizados por el ayuntamiento tapatío, en una activación especial que va del 25 de octubre al 8 de noviembre.
Pese a haber dejado de operar como cementerio hacia el año de 1900, el Museo Panteón de Belén, ubicado en el corazón de Guadalajara, se mantiene como un relevante epicentro cultural y museográfico. Durante la víspera del Día de Muertos, el recinto recibe hasta 3 mil visitantes por jornada a lo largo del programa de recorridos y actividades culturales que promueve el ayuntamiento tapatío del 25 de octubre al 8 de noviembre.
El lugar parece suspendido en el tiempo, algunas aves se posan plácidamente y cantan sobre las tumbas, entre las que han revoloteado libélulas y algunas coloridas mariposas; la vista navega entre las criptas y sus epitafios, que datan de hace siglo y medio… es inevitable pensar en su vida, preguntarse a qué jugaba cuando el mundo era distinto, lejano siquiera de la iluminación de una bombilla eléctrica, difícil de concebir hoy en el fragor de las pantallas y la hiperconectividad de los teléfonos móviles, con su acceso al universo digital.
El Gobierno de Guadalajara impulsa recorridos culturales durante todo el año en el Museo Panteón de Belén; sin embargo, en el marco del festival “Día de Muertos, Días de Vida”, la oferta se intensifica de manera exponencial. Del 31 de octubre al 9 de noviembre, el recinto extiende sus horarios y suma dinámicas especiales, como conciertos y actividades recreativas, para responder a una demanda de visitantes que llega a cuadruplicarse durante estas celebraciones, consolidando el patrimonio y las tradiciones de la ciudad. “Hemos recibido hasta 3 mil personas diariamente, en esta temporada que son 10 días de recorrido”, comenta Mayra Huerta, encargada del Museo Panteón de Belén.
“A la gente le encanta visitar los recorridos, pero también hemos hecho algunos conciertos, tenemos una exposición, la ofrenda monumental también la gente viene a visitarla; de 4 a 7 pueden verla de forma gratuitas”, expresa Mayra Huerta.
El arte de la ofrenda tradicional de Día de Muertos exhibida en el Museo Panteón de Belén está materializada a través de técnicas basadas en la tradición cartonera, obedeciendo a su vez a la maestría creativa popular, y en ese altar monumental las personas pueden colocar las fotografías de sus seres queridos fallecidos, para honrarlos en un espacio histórico que abre las puertas a los vivos para reconocer, a su vez, el valor y trascendencia de la existencia.
“Este es un espacio emblemático y sabemos que algo que nos gusta platicar con la gente es que acá hay personajes importantes para la historia de Guadalajara, pero también hay personas que fueron muy queridas y cuyos familiares (que ya no son familiares directos) todavía visitan de vez en cuando; para nosotros todo eso es muy especial”, comenta la directora del Museo Panteón de Belén.
Tanto en los días previos, como en el tradicional festejo al Día de Muertos, el Museo Panteón de Belén cobra una significativa vigencia, más vivo que nunca, siendo un recinto protagónico de Guadalajara en donde las familias lo visitan, y se maravillan tanto de sus historias, como de su icónica arquitectura enmarcada en una bella nostalgia, en donde el aire, incluso, tiene un aroma especial.
El recinto, que permaneció siendo un cementerio en forma durante muy poco tiempo, surgió en el año de 1824 y paulatinamente fue creciendo hasta que, poco antes de 1900, cerró; hoy es un puente entre el pasado y el presente, que se engalana, en estas fechas, para recordarnos el valor y trascendencia de la existencia, y que algún día nos tocará cruzar hacia el otro lado.
Así, Guadalajara ha celebrado la tradición del Día de Muertos, con múltiples actividades en una agenda cultural y recreativa conformada por dinámicas innovadoras como la instalación de un altar monumental con video mapping en la Glorieta Minerva, la primera carrera nocturna de 5 km “El sendero del cempasúchil” y la ambientación temática en Plaza Guadalajara y Plaza Tapatía, además del enaltecimiento de festividades tradicionales como el Desfile de Catrinas, las exhibiciones del Escuadrón Catrina, La Feria del Cartón, La Vía RecreActiva, la jornada familiar “Bien de Noche”, muestras artísticas en recintos emblemáticos y recorridos turísticos teatralizados con altares y conciertos en los panteones de la ciudad.











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