La inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 se vio empañada por un momento inesperado: la delegación de Israel fue recibida con silbidos y abucheos durante su desfile en el estadio San Siro.
No fue la única reacción fuerte del público. Cuando la ceremonia mostró al vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, y a su esposa, también se escucharon abucheos y expresiones de desaprobación desde las gradas.
El malestar no se limitó al estadio. Grupos sociales y estudiantes italianos habían salido a las calles días antes para manifestar su rechazo, no solo a Israel, sino también a la presencia del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) , criticado por sus políticas migratorias represivas. Consignas como “ICE out” se dejaron sentir durante las protestas y se replicaron dentro del evento a través de los abucheos.
Activistas pro-palestinos también aprovecharon la ceremonia para expresar su frustración frente a la situación en Gaza y denunciar lo que consideran injusticias internacionales.
A pesar de estos momentos tensos, los organizadores y el Comité Olímpico Internacional insistieron en que los Juegos son un espacio de competencia y convivencia pacífica, y que las diferencias políticas no deberían interferir en la celebración deportiva.








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