La asamblea comunitaria convocada este domingo en San Mateo Ozolco para defender el bosque del Izta-Popo y el agua del valle cholulteca se realizó bajo un ambiente de tensión, luego de que elementos de la Policía Estatal y de la Policía Municipal de San Andrés Calpan se mantuvieran en el lugar portando armas largas, hecho que los asistentes calificaron como un intento de intimidación.
De acuerdo con los participantes, la presencia policiaca estuvo vinculada a la presidenta auxiliar de la comunidad, Jessica Santuario Popoca, a quien acusaron de intentar boicotear el encuentro comunitario bajo el argumento de que los organizadores no habían solicitado permiso para llevarlo a cabo. La funcionaria fue increpada por los asistentes y tuvo que retirarse del sitio entre gritos de “¡traidora!” y “¡Malinche!”, en rechazo a su actuación.
Los pobladores señalaron que Santuario Popoca ha sido acusada previamente de facilitar la cesión de extensiones forestales a la familia Aizpuru, a quienes identifican como beneficiarios de permisos de tala y de cambios de uso de suelo en el bosque de Ozolco, considerado estratégico para la recarga de agua en la región.
Pese a los intentos de desarticulación, representantes de comunidades de Xoxtla, Nealtican, Calpan, Atzala, San Nicolás de los Ranchos, Xalitzintla, San Pedro Yancuitlalpan, Acuexcomac, las Cholulas y de la región Libres-Oriental se congregaron en la plaza pública para reiterar su rechazo al derribo de árboles, la contaminación del agua y la imposición de proyectos que —advirtieron— ponen en riesgo la vida comunitaria.
Durante los posicionamientos, los pueblos denunciaron que autoridades municipales y dependencias federales han autorizado la explotación del bosque, al que calificaron como una “fábrica de agua” para toda la región Izta-Popo. Aseguraron que intereses empresariales, incluso de origen extranjero, buscan apropiarse de los recursos naturales con respaldo institucional. “Ni un árbol más será derribado”, advirtieron, al tiempo que exigieron saber quién otorgó los permisos.
La asamblea también abordó la contaminación de tierras agrícolas por el uso de aguas negras provenientes del municipio de Calpan, situación que afecta a comunidades como Zacatepec, Atzala y Cuanalá. Los asistentes coincidieron en que se trata de problemáticas no resueltas por los gobiernos y que han obligado a los pueblos a organizarse de manera autónoma.
Al encuentro se sumaron expresiones de solidaridad de diversas organizaciones y colectivos sociales, entre ellos la Asamblea Nacional por el Agua y la Vida, el Congreso Nacional Indígena, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, organizaciones de defensa de derechos humanos, agrupaciones de abogados democráticos y colectivos de madres buscadoras, así como pueblos en resistencia de Morelos, quienes respaldaron la defensa del bosque, el agua y el territorio en Ozolco.








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