Fulge subsistió: desde al abandono a la articulación colectiva 

Fulge subsistió: desde al abandono a la articulación colectiva 

A Fulgencio lo patearon, lo asaltaron, lo abandonaron; de calle en calle fue siendo recorrido a banquetas en las que la gente pasaba de largo. Aún así su voluntad era permanecer; así lo hizo por varias semanas en las que su cuerpo se adaptó a sobrevivir. Y así lo recuerda toda una comunidad organizada que cobijó con empatía a Fulge, quien intentó subsistir en condiciones precarias hasta encontrar un refugio temporal. 

”Hemos hecho lo humanamente posible”, relató una ciudadana que llegó a ayudarlo en repetidas ocasiones hasta crear una red de personas que llegaron a acompañar a Fulge, como lo llamaron de cariño. Fulge, como otras personas en situación de calle, permanecía sin posibilidades y en un estado de deshumanización. 

De acuerdo a datos de la Fiscalía General del Estado de Puebla, de 2020 a 2024 se registraron 134 decesos de personas en situación de calle, de las que, en su mayoría  permanecieron sin identificar. Para 2025, documentó 23 fallecimientos de personas, de los que 13 no lograron establecer comunicación con familiares. En el olvido y desamparados no sólo por las correspondientes familias sino por una estructura social y política quebrajada. 

La historia de Fulge, como de muchas personas sin hogar, inicia en el abandono. Desde Chihuahua hasta Puebla, el señor intenta subsistir tras ser dejado con un familiar. Por un tiempo rentó -según narró la ciudadana que lo apoyó hasta el final- un espacio del que fue desalojado tras un accidente que estuvo fuera de sus manos. Así, terminó en la intemperie y a los ojos de decenas de transeúntes. 

De acuerdo a relatos de la ciudadana, algunas personas comenzaron a preocuparse por la situación de Fulge, haciendo frente al frío de invierno con solo algunas cuantas sábanas encima. Entre ellas, una ciudadana que (circundaba) el sitio cotidianamente; a ella se suman más con el transcurso de los días: más sábanas, almohadas, agua, pañales, medicinas. 

Es la comunidad quienes verdaderamente articulan lo que está en sus manos; ambulancias e instituciones se mantienen al margen, no intervienen más de lo necesario bajo la justificación de “no tener un familiar responsable”, según la denuncia de la ciudadana. A falta de apoyo y la propia renuencia de Fulge, desconfiado de las circunstancias, comienza entonces a crearse un grupo de personas que accionan día y noche buscando alternativas.

“Lo iban a patear, le robaban sus cosas, sus cobijas, colchoneta…una serie de violencias” dijo la ciudadana que no dejó que su historia pasara desapercibida a pesar de la partida de Fulge el fin de semana pasado. Contra las condiciones precarias de semanas y meses, Fulgencio tuvo un hogar temporal, después de una movilización social derivada de la empatía. 

“Trae un grado de deshidratación…de desnutrición de muchísimos días. Él estuvo mucho tiempo en supervivencia, su cuerpo luchando”, relató la ciudadana días antes de su fallecimiento. La lucha de Fulgencio, ardua y dolorosa, pudo tener un descanso mínimo y humano. En los últimos momentos, un techo y una sábana: un derecho básico, fue finalmente respetado. Fulgencio es un recordatorio de la lucha de las personas en situación de calle, así como de la capacidad de las personas de organizarse para ayudar en situaciones necesarias. 

A continuación un fragmento de despedida compartido por la ciudadanía: 

(…)  me dijo no entiendo por que no está mi familia y le dije Fulge dime como y los buscamos y me dijo no, llegarán …El buen Fulge, es una alma buena, gracias a todos por sostener esta labor humanitaria y esta resistencia  y protesta social, gracias gracias gracias, hoy me siento triste pero con un corazón satisfecho aunque me quede con ganas de más, le dije Fulge ‘me diste poco tiempo para ayudarte, cuidarte y protegerte más y aprender más de ti’. Me quedé con ganas de probar el mejor pastel del mundo, decía ‘cuando me recupere era el pastel más grande del mundo’ y el se fue con un corazón agradecido. Fue y es en mi corazón un gran personajazo en mi vida mi admiración para él, y bueno de sus deseos quería una sandía grandota, un helado grandote, quería su coca de vidrio bien fría, y soñaba con su colchón; ese me faltó que llegara pero  ya estaba muy cerca de llegar pero de verdad gracias a todos.. Cuenten conmigo para que lo que necesiten …gracias por tantas y tan bendiciones y también bendiciones para ustedes los aprecio y los admiro también (…)

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