El renombrado compositor estadounidense Philip Glass anunció el martes la cancelación del estreno mundial de su Sinfonía No. 15, “Lincoln”, que estaba programado para 12 y 13 de junio en el John F. Kennedy Center for the Performing Arts de Washington D.C.. La decisión se produce en medio de una ola de protestas y cancelaciones de artistas tras una serie de cambios en la dirección y misión del histórico centro cultural, desde que el expresidente Donald Trump asumió como presidente del consejo de administración.
En un comunicado difundido en redes sociales, Glass, quien cumplirá 89 años a finales de este mes, explicó que los valores actuales del Kennedy Center están en “conflicto directo” con el mensaje de su obra, un retrato musical del expresidente Abraham Lincoln inspirado en su histórico “Lyceum Address” de 1838. “Por tanto, me siento en la obligación de retirar este estreno bajo la actual dirección del centro”, escribió el compositor.
La sinfonía, encargada conjuntamente en 2022 por el Kennedy Center y la National Symphony Orchestra, iba a ser dirigida por la directora Karen Kamensek, reconocida con premios Grammy.
La cancelación de Glass se enmarca en una serie de desacuerdos entre la comunidad artística y la nueva administración del centro cultural. Tras la llegada de Trump al cargo de presidente de su junta y la destitución de la dirección anterior en 2025, el Kennedy Center ha enfrentado críticas por un cambio en su visión institucional y en su programación.
En diciembre pasado, la junta votó para cambiar el nombre del recinto a “Donald J. Trump and John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts”, un movimiento que ha generado fuertes controversias. Legisladores demócratas y la familia del presidente John F. Kennedy han señalado que esa modificación no tiene base legal sin la aprobación del Congreso de Estados Unidos.
Además de Glass, otros artistas y agrupaciones de renombre han retirado su participación en eventos programados, como la cantante Renée Fleming, el compositor de Wicked Stephen Schwartz, la actriz Issa Rae y agrupaciones como The Cookers. Incluso la Washington National Opera, institución con más de 50 años de historia en el Kennedy Center, anunció que abandonaría su residencia en la sede tras décadas de presentaciones continuas.
Desde la dirección del Kennedy Center, Roma Daravi, vicepresidenta de relaciones públicas, respondió que “no hay lugar para la política en las artes” y calificó las cancelaciones como el resultado de presiones políticas, argumentando que quienes llaman al boicot están tomando “la decisión equivocada”. Además, subrayó que “no hemos cancelado un solo show” y que el público desea que los artistas sigan creando.
Por su parte, la National Symphony Orchestra dijo respetar la obra de Glass y manifestó sorpresa por la decisión, ya que se enteró de la cancelación al mismo tiempo que el público.
El choque entre la dirección del Kennedy Center y artistas como Glass ha reavivado el debate sobre el rol de las instituciones culturales en tiempos de polarización política en Estados Unidos, especialmente cuando se trata de espacios con tradición de neutralidad artística. El caso también pone en el centro la discusión sobre la libertad creativa en un entorno donde se percibe una creciente influencia política en decisiones culturales.








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