La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, inauguró el pasado lunes 2 de febrero el Tren Interurbano México–Toluca, conocido como “El Insurgente”, que conecta a la capital del país con el Estado de México.
La línea, de cerca de 60 kilómetros, va desde Zinacantepec, en Toluca, hasta la estación Observatorio, en la Ciudad de México, donde podrá enlazarse con otros sistemas de transporte como el Metro y la terminal de autobuses del poniente.
Se trata de un proyecto que comenzó a construirse en 2014, durante el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto, quien lo presentó como una de las obras emblemáticas de su administración. En ese momento se contempló una inversión cercana a los 38 mil millones de pesos y se esperaba que estuviera terminado en 2018.
Sin embargo, la obra se terminó inaugurando 12 años después, luego de una serie de retrasos relacionados con la complejidad del trazo —que incluye viaductos elevados y túneles en zonas montañosas—, además de problemas administrativos y sobrecostos acumulados a lo largo de distintos sexenios.
Con este tren, las autoridades buscan reducir los tiempos de traslado entre Toluca y la Ciudad de México, ya que el recorrido completo podría realizarse en alrededor de una hora, en contraste con las más de dos horas que suele tomar por carretera.








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