Pese al maquillaje en las cifras del Fondo Monetario Internacional y al respaldo de millones de bots administrados por simpatizantes de derecha, la dirección hacia la violencia e intolerancia de los gobiernos de derecha en Estados Unidos y Argentina es analizada por artistas y activistas en el mundo.
En este contexto contemporáneo, a modo de crítica, el artista chileno Nicolás Miranda visitó el Museo de Cera de Madrid para intervenir la reproducción del Despacho Oval, donde colocó una figura de Chucky con el rostro del primer ministro del régimen de Israel, Benjamín Netanyahu, y otra de Javier Milei como un perro faldero del presidente estadounidense, Donald Trump.
La intervención fue titulada “Child’s Play” (“Juego de niños”), aludiendo al filme Chucky, el muñeco diabólico, y fue montada por solo 30 minutos sin la participación del recinto museístico.

Cabe precisar que La escena original montada en la galería madrileña muestra a Trump junto a su esposa, Melania, y al expresidente Barack Obama. Fue ahí donde Miranda y su equipo colocaron el muñeco de Netanyahu como Chucky, así como un perro salchicha con la cara del mandatario argentino, ubicado a los pies del líder estadounidense. En las patas de la figura de Milei había otro perro, al que el artista identificó como “Conan”, la mascota muerta de Milei.
Finalmente, precisó sobre la burla que hizo a los iconos de la derecha internacional: “A partir de esa ensalada yo ya puedo operar similar; entonces, puedo poner a estos personajes de la derecha desde una mirada bizarra, cinematográfica, que en el fondo se remite a la cuestión de la sociedad del espectáculo… A mí me interesa el lenguaje y, siendo sincero, tocar los cojones”,
Además, añadió otras figuras más pequeñas, a modo de restarles importancia, como son Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid; José Luis Martínez-Almeida, alcalde de la capital española; y Santiago Abascal, líder del partido ultraderechista Vox; todos representados como ratas.
Por su parte, el artista chileno dijo a la agencia EFE que “Child’s Play” busca construir “un retablo de la decadencia occidental contemporánea, protagonizado por personajes de una ultraderecha que contemplan pasivamente los registros fotográficos y audiovisuales del genocidio en Gaza, Palestina”.








