La organización Mujeres Vivas, Mujeres Libres advirtió que el uso de herramientas de inteligencia artificial generativa para crear imágenes o videos sexuales falsos representa una forma de violencia digital que afecta la privacidad, la intimidad y la autonomía de las mujeres.
En un boletín difundido en octubre, la agrupación señaló que una fotografía compartida en redes sociales puede ser utilizada para generar contenido íntimo sin consentimiento mediante tecnologías conocidas como deepfakes, imágenes o videos manipulados que muetran situaciones que nunca ocurrieron
La organización destacó que, aunque el contenido sea artificial o falso, las consecuencias para las víctimas son reales y pueden impactar su vida personal, social y profesional, además de generar miedo, acoso e intimidación.
Según datos citados en el documento, retomados de un informe de la Organización de las Naciones Unidas basado en investigaciones de Sensity Al, entre el 90 y el 95 por ciento de los deepfakes analizados correspondían a contenido pornográfico no consentido y alrededor del 90 por ciento representaban a mujeres.
Asimismo, el boletín refiere que el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2025 del INEGI reportó que el 21.5 por ciento de las mujeres usuarias de internet de 12 años o más experimentó alguna situación de ciberacoso, y que entre las víctimas el 34.6 por ciento manifestó sentir miedo
La vocera de la organización, Angie Contreras, sostuvo que una imagen gene- rada con inteligencia artificial no elimina la necesidad de consentimiento y subrayó que una fotografía pública no constituye autorización para crear contenido sexual con ella.
Por su parte, Lizeth Mejorada, también portavoz del colectivo, consideró que la responsabilidad no debe recaer en las mujeres por el contenido que comparten, sino en quienes utilizan las plataformas y herramientas tecnológicas para vulnerar sus derechos.
La agrupación planteó la necesidad de contar con información accesible, meca- nismos de denuncia eficaces, medidas de protección y responsabilidades claras para quienes desarrollan, ofrecen o utilizan estas tecnologías con fines de violencia digital
La inteligencia artificial puede fabricar imágenes, pero no consentimiento”, concluye el documento












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