Tal como ocurrió con el escándalo de Cambridge Analytica, que reveló el aprovechamiento de datos personales de millones de usuarios de Facebook para desarrollar estrategias de propaganda política durante las elecciones estadounidenses de 2016, en las que triunfó Donald Trump, y puso bajo escrutinio las operaciones digitales relacionadas con el Brexit, la empresa tecnológica de Mark Zuckerberg enfrenta nuevamente acusaciones de interferencia electoral. Esta vez, la campaña del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva denuncia que Meta favorece a su adversario, Flávio Bolsonaro, mediante restricciones a sus publicaciones y un tratamiento desigual de los contenidos políticos.
La controversia involucra a Facebook, Instagram y WhatsApp, plataformas propiedad de Meta, y llegó al Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil, que solicitó explicaciones técnicas a la compañía ante las denuncias de posibles irregularidades en la distribución de propaganda política, el funcionamiento de sus algoritmos y las herramientas de inteligencia artificial.
El antecedente de Cambridge Analytica resulta relevante porque aquella consultora política obtuvo información de millones de usuarios de Facebook sin su consentimiento adecuado y la utilizó para desarrollar perfiles destinados a orientar estrategias de comunicación electoral.
La empresa participó en la campaña presidencial de Trump y mantuvo contactos con organizaciones favorables a la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Aunque el alcance efectivo de su intervención en el referéndum del Brexit continúa siendo objeto de controversia, el escándalo exhibió los riesgos políticos asociados con la explotación de datos personales y la segmentación de mensajes electorales.
Mark Zuckerberg compareció en abril de 2018 ante el Congreso estadounidense para responder por las prácticas de Facebook relacionadas con la protección de información personal y reconoció errores en la gestión de la plataforma.
desigual puede perjudicar la visibilidad de determinadas candidaturas.
El conflicto también será llevado al ámbito internacional.
La campaña anunció que presentará sus denuncias ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) y otras misiones de observación electoral acreditadas para la segunda vuelta presidencial.
El secretario de Comunicación del PT, Éden Valadares, señaló que el partido buscará exponer los problemas detectados ante organismos internacionales, mientras el Tribunal Superior Electoral continúa examinando las explicaciones de Meta.
Las nuevas acusaciones reabren el debate sobre la responsabilidad de las grandes empresas tecnológicas en los procesos democráticos, particularmente por el funcionamiento de algoritmos que determinan qué publicaciones reciben mayor difusión y por las restricciones aplicadas a la propaganda electoral.
El antecedente de Cambridge Analytica mostró cómo la información obtenida de una red social podía utilizarse para diseñar estrategias de persuasión política. El caso brasileño plantea ahora interrogantes sobre la aplicación de filtros automatizados, la distribución de contenidos y las condiciones de acceso a herramientas de inteligencia artificial durante una elección presidencial.
Hasta el momento, las autoridades electorales de Brasil no han determinado que Meta haya intervenido deliberadamente para favorecer a Flávio Bolsonaro.
La empresa rechaza los señalamientos, mientras la campaña de Lula sostiene que las irregularidades requieren una investigación que permita establecer si se trató de fallas técnicas o de mecanismos que produjeron ventajas indebidas para alguno de los contendientes.














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